Maldito eufemismo

por La hora del escarnio


A veces las mentiras se saben sobrellevar, lo que realmente emputa es que le vean la cara a uno. En Colombia ya es normal que los eufemismos salten de boca en boca por la clase política del país. Y es que ahora una nueva barbaridad está paseándose por el congreso. Ahora se busca que las personas que se encuentren consumiendo narcóticos sean “conducidos” (he ahí el maldito eufemismo) a un centro de rehabilitación.

El honorable senador Juan Carlos Vélez, autor del proyecto, hace la aclaración que “una cosa es detención y otra cosa es conducción” pero el proyecto, astutamente, plantea que las autoridades “conducirán” a las personas que sean detenidas –sí, detenidas- consumiendo estupefacientes a centros de “orientación”.

A ver, imaginémonos la situación: un señor policía llega amablemente y le dice al consumidor algo como –lo siento, tengo que conducirlo a un centro de orientación, ¿me acompaña por favor?– a lo que sucederá la respuesta inmediata –claro, con mucho gusto capitán– y, en medio de la política del amor impulsada por el alcalde Petro, se van juntos caminando de la  mano hasta el centro de rehabilitación.

Hermoso, ¿no? Lo preocupante es que no va a ser así. A las personas que capturen consumiendo estupefacientes los obligarán a ir hasta los centros de rehabilitación y allí, solo allí, tendrán la autonomía de decidir si sí adoptan la orientación o continúan consumiendo droga.

Me pregunto, ¿Cuántos se dejarán seducir por las iniciativas de los especialistas luego de ser conducidos a la fuerza hasta los centros de orientación? Porque sí, es evidente que la fuerza pública no es bien vista por la juventud colombiana luego de tantos atropellos que se dan a conocer por las redes sociales, donde se muestra el abuso de autoridad de la policía.

Ahora, ¿cuántas veces piensan llevar a la misma persona que se ha negado a tomar la rehabilitación? ¿Hasta que acepte? ¿Están capacitados los policías para tratar a una persona en estado de psicoactivo? Son muchos los interrogantes que surgen a partir de la “conducción” de consumidores a los centros de rehabilitación.

Además resulta contradictorio que se apruebe en el Senado, en un primer debate, este proyecto en contra de los consumidores de estupefacientes, cuando se acaba de realizar una cumbre en Cartagena en donde uno de los puntos que se discutió –o que al menos eso nos hicieron creer– fue precisamente el de la legalización de las drogas.

No ha sido un tema muy mediático, pero de a poco se van configurando nuevas medidas para controlar el consumo de droga, sacando de discusión y dejando en un segundo plano el debate sobre legalizar o no las drogas.

Sin embargo, senador Vélez, no nos crea tan pendejos, que esto no nos va a “conducir” a ninguna parte. No utilice el eufemismo y evítese que un problema social se esté aprobando en el congreso.

Néstor Peña

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