Condena de peso

por La hora del escarnio


Por: Alejandra Soriano W.

Fabio Buriticá, un conductor de camión, fue condenado hace una década a 4 años de prisión por recibir 5 kilos de leche en polvo robados, debía pagar casi un año por kilo. Si la condena es por peso, entonces Julio Gómez, el empresario vinculado con el cartel de la contratación de Bogotá, que no cumplió con el contrato de 87 mil millones de pesos para reparar la malla vial en algunas localidades del sur de la ciudad, debió haber recibido una condena de 86 mil millones de años, pero no, resulta que a Julio Gómez lo condenaron a 5 años, casi el mismo tiempo al que fue condenado Fabio.

A Fabio lo condenaron por el delito de receptación, Julio Gómez, fue condenado por peculado por apropiación, concierto para delinquir e interés indebido en la celebración de contratos. ¿Cómo es posible que se equiparen la penas ante la desigualdad evidente de los delitos cometidos?, es posible porque las decisiones de la justicia están en manos humanas, resulta que la jueza del caso de Fabio Buriticá cometió un error y solo dos años después pudo ser reparado. Y no lo salvó un abogado de esos que cobran mucho, porque no tenía como pagarle, del encierro lo sacó un abogado recién graduado que descubrió que la juzgado 14 de ejecución de penas, no tuvo pruebas para confirmar el delito de receptación y que había impuesto una sanción excesiva.

Mientras tanto, el Juez del caso de Julio Gómez (Juez 40 penal de conocimiento), lo sancionó no solo con cinco años de prisión, sino con una multa de 68 millones de pesos que no representan ni siquiera la décima parte de la suma del contrato con el que incumplió.  Este señor no tenía 5 kilos de leche en polvo robada sino la responsabilidad de cumplir con la intersección de la calle 94 con carrera 30, la reparación de la malla vial en el sur de la ciudad, el nuevo hospital El tintal y los andenes de la carrera 19. En 2009, le fue adjudicado otro contrato por 63 mil millones de pesos que también incumplió, la suma asciende entonces a 150 mil millones de pesos en robos a la ciudad, sin mencionar el costo de otros contratos incumplidos, ¿y de verdad son 68 millones de multa? ¿5 años de prisión?,  a este señor no  se le debería considerar la detención domiciliaria, a él le deberían regalar un casco y unas botas para que colaborara con todas las obras que dejó inconclusas porque le falló a la ciudad.

La justicia no puede cometer errores excesivos con unos e imponer condenas blandas para otros. Necesitamos que quienes tienen en sus manos las decisiones, estén bien preparados, porque no puede ser que estemos en un país dónde tener leche robada sea lo mismo que tener la plata de millones de ciudadanos en los bolsillos.

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