La prostitución existe donde hay hombres y mujeres

por La hora del escarnio


La ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, María Ángela Holguín, afirmó el martes pasado que “donde hay un hombre hay prostitución”. Ella sostiene hasta el momento que esta afirmación no tiene nada de malo y que por lo tanto “no se le fue la lengua”.

Según Holguín, lo que estaba buscando con esta frase era alejar a Cartagena del centro de atención de los medios estadounidenses y recalcar que no fue la ‘heroica’ la culpable de la situación que vive por estos días el Servicio Secreto de Estados Unidos, luego de que varios de sus agentes hubiesen solicitado servicios de damas de compañía durante su estadía en la pasada Cumbre de las Américas.

Hablar sin razonar es muy peligroso y más en altos cargos.  Es claro que se necesitan dos para bailar un tango así como para ejercer la prostitución se necesitan dos sujetos.  La aseveración de María Ángela Holguín es desafortunada, además de simplista y poco inteligente pues para que haya prostitución heterosexual es necesario que actúen tanto un hombre como una mujer. Su expresión es temeraria y salida de todo contexto, porque sí se diera así el fenómeno comentado, ella misma estaría involucrada en él por el solo hecho de trabajar con hombres, lo que es a todas luces absurdo. Sí fuese así y quisiera Holguín  protegerse de tan degradante situación, tendría que enclaustrarse entonces en un convento no visitado por hombres (ni siquiera por curas).

Con dos matrimonios fracasados y levantando y criando sola a su hijo de 17 años, pareciera como si  la ministra de Relaciones Exteriores de Colombia contara con suficientes razones para tenerle odio y resquemor al género masculino. Indiscutiblemente la prostitución existe donde hay hombres y mujeres por lo que le recomiendo a  María Ángela Holguín no manejar este asunto con base en sus frustraciones personales.

Ante todo creo que es primordial cuestionarse si la prostitución es  un asunto de género  y si el verdadero problema y causante de ella son los hombres. Me parece que las ‘célebres’ palabras de la ministra lo que tratan de hacer es de desviar la atención del argumento fundamental, pues la problemática de la prostitución (que a propósito es considerada una profesión legal en Colombia y que quien la ejerce es un trabajador o una trabajadora) se debe principalmente  al estado de pobreza e indigencia que vive la mayoría de la población del Caribe y los habitantes colombianos.  Los culpables no son los cartageneros, los responsables de esta situación inadmisible e injusta son el gobierno nacional y los gobernantes locales. Y es que tomando este asunto desde la visión idealista y analizando las cosas desde la mirada odiosa e irrespetuosa del silogismo, propia de  la señora Holguín,  se puede decir que vivimos en un país que se caracteriza porque en donde hay políticos hay corrupción .

La ministra debería preocuparse por buscar soluciones a la  problemática de la prostitución en el país y al entorno de miseria que vive actualmente el ‘Corralito de Piedra’ y El Caribe colombiano, de la misma manera que debería pedir disculpas públicamente por sus indignantes palabras. Palabras que no solo generaron agravio y enfundaron segregación sino que también satanizaron la existencia masculina entre la que se encuentra su propio hijo. Un hombre que muy seguramente aún no se acuesta con putas.

 

Natalia Méndez Alzate

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