YO NO SE JUGAR!

por La hora del escarnio


El juego de la política, siempre me ha causado mucha curiosidad. La verdad es porque no lo entiendo en lo más mínimo. Siempre me consideré capaz de desarrollarme en  cualquier cosa menos en este campo. Lo que más me cuestiona es ver cómo va de mal en peor. Para mí, todos los políticos son unas joyitas dispuestas a lograr lo que quieran a como dé lugar.

La última bomba que explotó en nuestros radios, periódicos y tv, fue la de la destituida gobernadora del Huila,  Cielo Gonzales Villa, a quien además se le inhabilitó por 11 años para ocupar cargos públicos, y todo por irregularidades en el manejo de dineros de regalías cuando fue alcaldesa de Neiva. Esta noticia ya ni siquiera nos mueve, porque es tan común, que Cielo Gonzales es la segunda de los 32 mandatarios regionales posesionados el 1 de enero que sale de su cargo. No se ya que más podemos esperar de nuestros mandatarios, quienes al sentir un poco de poder en sus manos, pierden el control de todo. Este, es un fino ejemplo, de la irregularidad no solo en el manejo de los dineros de regalías, sino también en su propio manejo como persona.

Sin embargo, La gobernadora Cielo González, aseguró en La W radio que tiene la certeza y la convicción jurídica que cuando fue alcaldesa de Neiva hizo las “cosas bien” y que por eso demostrará su inocencia. Cosa que en realidad dudo, porque al estar en boca de los medios, especialistas en el show mediático, su credibilidad esta por el suelo.

A través de la historia siempre se han presentado los mismos problemas de corrupción. Es más, estos problemas de corrupción, son un claro principio de ser político. Además de esto una de las principales características de los políticos es el ser hábil tanto en las  cosas buenas, como en las bien  malas, es una ley, un principio. El problema, es que en este momento la moda es denunciar con gran algarabía todos los hechos ocurridos sin importar casi que nada, denunciar todo lo que pueda considerarse un escándalo, el periodismo colabora para hacer que estas denuncias sean de suma importancia. Anteriormente también había corrupción, pero el periodismo no hacía fiestas con el.

Sumado a lo anterior,  este, es un tema que está ahondándose mucho y donde las rivalidades entre los políticos pesan más que a verdad. Antes se tapaban entre ellos mismos con la misma cobija, ahora se destapan hasta quedar lo más expuestos posible. Los entes jurídicos destapan fácilmente la corrupción y la denuncia, siempre por causa de enemistades, donde terminan sacándose los cueros al sol.  Además se buscan quiebres que muchas veces son inventos, pero al mismo tiempo pueden ser verdades eternas. Cuando una persona cae en desgracia con los enemigos, allí puede considerase en verdadero peligro y ¿si se es político? Peor. Entonces si el político no puede confiar en nadie, ¿cómo vamos nosotros algún día a confiar en ellos?

 

CATALINA SALAZAR

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