Siete veces, el amor

por La hora del escarnio


Siete veces me llamaste hasta que te dije que sí. Siete veces cogidos de la mano, siete veces en el cine, en el carro, en el ascensor. Siete veces escapados, siete veces Barcelona y otras siete, París.

Siete veces me encerré en el baño a llorar porque me daba miedo. Siete veces te grité ¡vete a la mierda!. Siete veces me largué. Siete veces te dije que odiaba a tu perro y siete veces más me quejé de tu trabajo, de tu ropa, de tu desorden. Siete veces te odié.

Siete veces te sentaste fuera del baño y entre chistes y tonterías me acompañaste toda la noche, puerta de por medio. Siete veces entendiste que ¡vete a la mierda! significaba ¡no me dejes! y siete veces más esperaste que volviera. Siete veces te cambiaste de ropa, encerraste al perro, recogiste tu desorden y renunciaste a tu trabajo.

Siete veces fueron siempre demasiado pocas para mi. Siete veces me pediste y siete veces te negué. Entre veces fui simpática y te quise, te sonreí. Siete veces más te hice daño y, sin disculpas, volví.

Cuando finalmente me largué, me dijiste lo clásico: “Te vas a arrepentir. Nadie te va a querer como yo”. Te sonreí porque estaba a punto de comerme el mundo y, con ternura, te besé por última vez.

Siete veces te recuerdo y siete más lloro sin ti.

 

 

Daniella Mendoza.

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