No valió la pena

por La hora del escarnio


Recuerdo esa noche que entre tragos me dijiste: “No te estoy diciendo que va a ser fácil, te estoy diciendo que va a valer la pena”. Volví a creer en ti y en todo lo que habíamos vivido durante siete años. Creía que iba a ser un nuevo comienzo, una nueva historia; tal vez la historia con la que habíamos soñado tantas veces y que habíamos imaginado entre llanto y desolación. Una historia en la cual los dos íbamos a ser uno e íbamos a volver a compartir juntos momentos de felicidad y tristeza, momentos sólo de los dos. Pero para ti fue fácil y para mí no valió la pena.

 No valió la pena luchar por ti y por lo que sentíamos. No valió haberme quedado esperando a que volvieras para decirme que me amabas y que la historia iba a ser distinta. No valió la pena. No volviste, no luchaste y si lloré. Lloré de rabia y lloré de amor. Lloré con todas mis fuerzas y lo sigo haciendo.

 Te sigo queriendo, en silencio, pero lo hago. Lo trato de negar mil veces y mil más, y fue por ti que entendí que la razón tiene que sobre pasar el corazón, por eso lo niego; y mientras tanto, siento como cada parte de mí se desborona cuando te veo. Me encierro en un mundo de mentiras fingiendo estar bien y poniéndome una máscara de sonrisa mientras que mi mirada trata de decirte cuanto te extraño.

 Pero prefiero callar. Prefiero hacerte las cosas fáciles y tratar de no sentir mientras tú sonríes con ella y la amas. Prefiero usar mi máscara para hacerte entender que ya no te amo y que mi vida siguió adelante tal como tú lo hiciste.

 Al verte con ella entendí que es el final. El final de esa historia que tantas veces juramos hacerla realidad. Muchas veces te dije que mi amor por ti era como una casa. Una casa que construíamos los dos, a la que le dábamos vida cada día; un lugar donde me sentía protegida, pero ahora, estoy solo yo, en esa inmensa casa de cuatro paredes, donde solo queda tu ausencia y lo que pudo ser, porque tu decidiste construir con otra lo que tanto soñé contigo.

 Sólo quiero que entiendas que como tú lo hiciste, te voy a dejar ir. Voy a dejar que vivas ese sueño con ella y que logres cumplir todas tus metas para que seas feliz. Por ahora, sólo me queda pensar que esas palabras que me dijiste fueron parte de un sueño del que me toca despertar. Palabras que se las llevó el viento y que dejaron en mí el recuerdo de tantas lágrimas derramadas que para ti, no valieron la pena.

 Alejandra Parra

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