Cata hazme un Fa… Si Mi Sol, Si Mi Sol!

por La hora del escarnio


Quiero empezar de nuevo sin celitos como un torbellino en la transparencia del rio Cali a amar tu alma bogotana que con campanas toca Casiopea, mi corazón y mucho más.

 

Creo que tuve mucha suerte al conocerte. ¿Te acuerdas?  Te vi en el momento perfecto, cuando lo primero que escuche de ti fueron notas de alegría y escondida coquetería en tu forma de ser. Sin duda la mejor primera impresión de tus increíbles capacidades musicales y artísticas. Sin conocerte me encanté, eras diferente, misterioso. Y la mejor forma de comprobarlo, fue ese momento en el que después de cantar juntos en el escenario que viviría para ti, bailamos un poco más de media noche. Mi pareja perfecta. ¿Cómo hiciste? Aunque catica no te hablo en ingles, sabías cada movimiento que iba a hacer, como si hubiéramos ensayado meses para ese día, y así, tan perfecto y oportuno has sido hasta hoy.

En nuestra primera cita, fuimos “hasta donde la gasolina nos llevara”, osea hasta Sopó, y desde entonces, desde saber que estar enamorado es bailar juntitos bajo la lluvia, no dejamos de vernos ni un solo día, porque por mi parte, había encontrado simplemente lo que me faltaba. Tu. Tu vida, única y emocionante, tu historia contada segundo a segundo, tu Londres querido, tus recuerdos completos (por tu gran memoria), tus sueños que no se cómo se vuelven realidad, oigan muchachos oigan la nota de tus canciones que nunca puedes cantar en un solo tono, (gracias a tu oído que los identifica todos), tu hermosa familia, que parece sacada de revista, y tu música, que definitivamente le dio sentido a la mía. Porque le diste a mi cuerpo alegría macarena y descubrí que lucky im in love, with my best friend. Sinceramente, ¿Cómo puedes hacer que suenen perfectos tus golpes al timón del carro con los de la batería de una canción y manejar al tiempo? Eras como un héroe, tenías el disfraz, los súper poderes y lo más importante, a mí para salvarme. Y siempre que estoy contigo me siento original, ¡ay original!

Recuerdo la alegría en tus ojos cuando descubríamos algo nuevo. Miles de cosas formaban nuestro mundo, un mundo musical, con ceviche de camarón y cientos de cosas por hacer, por conocer, restaurantes por probar y domicilios por pedir. Muchas películas por ver, muchas cosas que contar y canciones por cantar. Y todo lo hicimos, hasta pasarnos Súper Mario un millón de veces. Decirte un te quiero al oído, era satisfacción en su más alto estado. Era conocer el mundo y más que eso, disfrutarlo. Te amé, más que a cualquier cosa en el mundo, más que a mi perrita, te quise con todas mis fuerzas, te adoré literalmente. Y es así que todo vale todo y todo se termina, todo se termina, todo menos vos.

Hoy no estás. Ni aquí a mi lado, ni aquí en ningún lado. Y me falta todo. No estás porque te dejé ir, no estás por mi culpa, lo sé. Y créeme, que si de algo me arrepiento, es de no haberte detenido el día que saliste de mi casa. Casi cuatro horas de silencio, ni una palabra y aunque mi boca no decía nada, mi corazón gritaba que te quedaras. Si desde el día en que no estás, ni la noche llega, mucho antes de las seis. Pero ese no era el fin. Te lo juro, aún nos falta muchos restaurantes por ir, muchas películas por ver, muchas rumbas por bailar, muchos viajes por realizar. Y quisiste que esperara dando vueltas en el sol y aquí estoy esperándote. Una amapola me dijo ayer que te falta cantarme mil canciones y aunque nada tengo de supersticiosa creo que nunca voy a dudar, que me perdones, me ames y me vuelvas a rescatar, te juro que no es casual

CATALINA SALAZAR

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