Marcha Patriótica

por La hora del escarnio


Respuesta a la columna de Lisandro Duque Naranjo http://www.elespectador.com/impreso/opinion/columna-342380-marcha-patriotica

Hace dos semanas se dio inicio al nuevo partido político llamado Marcha Patriótica, despertó incomodidades y al mismo tiempo apoyo a la causa. El movimiento, que al parecer defiende a las minorías que se han visto afectadas sobre todo en las zonas mas apartadas del país, creo controversia entre los partidos políticos tradicionales, además que creo dudas para algunos en aspectos como el origen de los recursos económicos para la movilización.

 

Cuando Duque dice en su columna del 29 de abril: “Definitivamente no les cabe en la cabeza que haya sociedad civil en las áreas rurales y en las vecindades de la selva, justo los lugares de donde procedía la mayor parte de los sesenta o setenta mil caminantes (…) ciudadanos rasos que se costearon sus pasajes e hicieron vaca para contratar los buses”, me suena un poco salido de contexto porque no es que las FARC necesiten coordenadas para enviar buses, porque no son los únicos que podrían, hipotéticamente hablando, enviar mil doscientos buses llenos de gente a la Bogotá. La crítica a los buses, que traían a los marchantes desde lugares lejanos del territorio nacional, va más a que es difícil creer que con rifas se consiguiera transporte privado además de comida para 3 días que dio hasta para botar y regalar. No estoy en contra de que quienes menos tienen puedan conseguir lo que sueñan, porque siempre he creído que el que se esfuerza puede conseguir todo lo que quiera, pero eso no significa que quieran meterle el cuento al pueblo colombiano de que la marcha – que por cierto se dio muchos “lujos”- estuvo patrocinada por ellos mismos. Es como decir que las campañas políticas son financiadas con rifas y espectáculos y no por algún poder económico interesado en dar el apoyo.

La pregunta surgió más porque todos los asistentes tenían camisetas estampadas con el logo de la Marcha Patriótica, acompañadas por banderas de la misma, además de escarapelas y pancartas, buses y comida.

Me parece que Lisandro Duque confunde la preocupación y las dificultades con la que viven miles de colombianos con el hecho de traer gente con todo pago para llenar la Plaza de Bolívar. El dice: “¿Vinieron a caminarse esta ciudad, después de viajes de 14 o 18 horas, a mentirnos con el cuento de que a sus cultivos les hacen daño las fumigaciones, o de que a sus ríos los pudre la gran minería, o de que de sus tierras los expulsan los expansionistas de la palmicultura?” probablemente muchos sabían a que venían y era el momento perfecto para luchar por un mejor futuro pero asimismo habían muchos mas, entre ellos niños, que no tenían la menos idea de que hacían en la capital del país y solo sabían que los habían traído. Por eso me parece que aunque es bueno que haya una izquierda en el país dándole un nuevo enfoque a la política colombiana, no es para creer que esta marcha fue la mejor manera de hacer y que es completamente trasparente. 

 

Eliana Moreno 

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