Meluk le cuenta… lo que le conviene

por La hora del escarnio


Señor Gabriel Meluk: déjeme decirle que su artículo sobre Radamel Falcao es erróneo desde el título hasta la última frase, en donde repite la frase del título.

“Falcao es nuestro Messi”. Así decide comenzar este artículo en donde habla sobre el goleador de la Europe League, colombiano y actualmente delantero de un equipo español (el Atlético de Madrid), Radamel Falcao. Ese jugador ignorado por usted y por el resto de los periodistas deportivos de este país, que sólo respiran fútbol, dicen estar pendientes de todas las ligas habidas y por haber y lo peor, creen estar al tanto de los jugadores colombianos que el país y sus managers han exportado al exterior por sus excelentes habilidades futbolísticas. Pero lo cierto es que todos ellos están en el olvido hasta que logran hazañas como estas o se meten en problemas como lo hizo hace algunas semanas Teófilo Gutiérrez, jugador colombiano en Argentina. Y cuando logran esas hazañas cae usted el error de compararlo con el mejor jugador del mundo: Lionel Messi.

No sea iluso Meluk. No le voy a quitar el mérito a Falcao porque tuvo una excelente temporada. Pero el día en que este colombiano le llegue a los talones a Messi, el día en que la prensa nacional e internacional siempre tenga noticias de Falcao por su excelente y constante actuación en la temporada, cuando rompa records en cada partido que juega, entonces ahí, ese día, lo apoyaré en sus columnas comparativas y le daré mis felicitaciones.

La aclaración a su título en la primera frase del artículo es penosa. No va ni un renglón de artículo y ya se arrepintió del desastroso título. Si tanto le molestó y si tanta aclaración y rectificación necesita, ¿Por qué no lo cambió? Falcao no es ni nuestro Messi ni el Messi de nadie.

Hablemos de los triunfos. Si lo que quiere es comparar, comparemos. Dice usted en su columna que Falcao fue escogido deportista del año 2011 por el periódico colombiano “El Tiempo” (ni modo que como son de fanáticos los periodistas deportivos en Colombia, se les diera por escoger a alguien de otra nacionalidad que se lo merece más como por ejemplo, Andrés Iniesta), y que ha sido el goleador en las últimas dos ediciones de la Europe League. ¿Eso es todo? Sí. Eso es todo. Ahora vamos con Messi. Lionel Messi ha ganado el Balón de Oro tres años consecutivos (iguala record del francés Michel Platini), es el jugador más joven en alcanzar 18 títulos en un club, premiado por ser el jugador extranjero con más goles en La Liga de España (147 goles en 201 partidos) y para colmo, hace dos meses rompió el récord de más goles anotados en el Fútbol Club Barcelona (con 236 goles superó la marca del español César Rodríguez). Y Radamel Falcao es nuestro Messi…

Es nuestro Messi y cuando se enfrentaron en dos oportunidades este año el equipo del verdadero Lionel Messi y el equipo de “nuestro Messi”, después de las expectativas, de los halagos que muy seguramente usted le dio a Falcao, de las comparaciones entre los dos jugadores, en la cancha sólo se vio una penosa actuación del futbolista colombiano, actuación opacada por Messi. Y no cualquier Messi. Lionel Messi.

¿Y sabe qué es lo que más piedra me da señor Meluk? Su oportunismo. Quién sabe en cuantas columnas que usted haya escrito sobre el bajo rendimiento de la Selección colombiana de fútbol no haya rajado de Falcao y su mala actuación con la Selección Colombia. Pero claro, ¿cómo no arremeter contra el nueve si no da pié con bola jugando en la Selección? Pero ahora que es el deportista de moda, el que triunfó, el ganador, démosle palmaditas en la espalda y felicitémoslo. Esta vez sí es orgullo nacional.

Meluk, Falcao jugó bien y se merece el trofeo y el reconocimiento internacional pero usted, deje de ser hipócrita, oportunista, facilista y sobre todo, deje las comparaciones afuera de sus columnas. Al César lo que es del César y al verdadero Messi lo que es de él.

 

 

Valerie Varty.

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