Al rescate de la memoria. Eduardo Galeano, columnista internacional

por La hora del escarnio


Al rescate de la memoria

Eduardo Galeano dedicó su trabajo  y su vida a reconstruir la memoria perdida de América Latina. Escritor, periodista y ensayista uruguayo, nominado a la lista de muerte del dictador Videla en Argentina, exiliado en dos ocasiones, casado tres veces, activista político de izquierda, fundador de el Semanario Brecha, editor del diario Marcha, trabajó con Mario Vargas Llosa, amigo de Perón, ex presidente derrocado por la dictadura argentina,  columnista del  Diario La Jornada en México y de la cadena TeleSur.

Sus trabajos más representativos se encuentran en los textos “Las venas abiertas de américa latina” y “Memoria del fuego” ganadores de varios premios, traducidos a más de veinte idiomas.  Galeano tiene una clara posición de izquierda en sus textos, reconstruye la memoria de una Latinoamérica afectada por la censura de las diferentes dictaduras militares que se llevaron a cabo en la segunda mitad del siglo XX. Esto hace que Galeano escriba sus relatos con la voz apasionada del pueblo que reclama sus derechos y busca justicia.

La columna de opinión “los invisibles” narra el golpe de estado del pueblo argentino que derrocó al presidente de la Rúa en el año 2001. El autor usa recursos literarios como “el concierto de la bronca del pueblo”, “los invisibles se voltearon contra el presidente”, “varios gobernantes robaron hasta las herraduras de los caballos en galope” para representar en un perfil coloquial lo que se vivió en aquella revolución y lo que se vivía en Argentina durante el gobierno de la Rúa.

La narración apasionada de los artículos y los editoriales de Galeano atrapan a cualquier lector que lea la primera línea de una de sus publicaciones. Todos sus relatos tienen un hilo conductor que comienzan con una serie de descripciones de diferentes hechos que van a terminar con una hipótesis inicial. En la columna “El teatro del bien y el mal” se puede ver  una serie de descripción de episodios históricos, que todo el mundo conoce por su trascendencia: la caída de las torres gemelas, la invasión a Irak,  las guerras entre fanáticos religiosos en medio oriente etc. donde se describe a unos actores “buenos” y otros “malos” del conflicto internacional alrededor del mundo. Luego se planta la hipótesis: en la violencia no existen buenos o malos

Para sustentar esta tesis Galeano plantea situaciones históricas en las cuales reconocidos actores del conflicto, por los medios de comunicación, han pasado de ser buenos a malos y viceversa. Es el caso de Osama Bin Laden quien a finales de los años 80 fue entrenado por la CIA para combatir el régimen comunista afgano del momento y hace 1 año fue asesinado por los Seals de la marina estadounidense en un operativo militar en una población Iraní. Es el caso también del Científico alemán Werder Von Braun quien fue villano cuando estremeció los cielos de Londres con la creación de los cohetes V-2, al servicio de Hitler,  que destruyeron gran parte de la ciudad, pero después fue un héroe cuando sus conocimientos se trasladaron al servicio militar de estados unidos en  guerras posteriores.

El autor hace uso de diferentes herramientas para sustentar su tesis. En su columna “los invisibles” el autor hace referencia a una publicación de una encuesta que estudiaba el apoyo de la gente a la democracia en diferentes países de Latinoamérica (publicada en la reconocida revista “The Economist”) donde se demuestra que los pueblos latinos cada vez creen menos en la democracia, como es el caso de la Argentina cuando en el año 2001 el pueblo derrocó al ex presidente de la Rúa.

Estos recursos apoyan a la narración apasionada del autor, que en ciertas ocasiones por la pasión con la que se cuentan los hechos, los argumentos pueden quedar en un lenguaje coloquial que no persuada a los lectores,  lectores que a diferencia de Galeano, puede que se encuentren en una posición de derecha apoyando actos cometidos por las dictaduras o por gobiernos como el de de la Rúa. El apoyarse en recursos como encuestas o en hechos históricos ayuda a fortalecer los argumentos del autor para persuadir a su público lector.

Los argumentos que presenta el autor en cada columna, enriquecidos de herramientas como encuestas, recursos literarios o hechos históricos, le permiten a Galeano explicarle a los lectores el contexto del tema que se está tratando. En esta medida, el autor tiene la capacidad de realizar un análisis donde se explican los fenómenos sociales, políticos y económicos del tema que está exponiendo el autor en su opinión.

Finalmente, el autor concluye sus textos generando un cuestionamiento en los lectores. Luego de ser presentados los argumentos, los ejemplos históricos y los recursos que sustentan la tesis el autor plantea nuevos cuestionamientos que surgen del análisis realizado por el autor. En la columna “los invisibles” queda el cuestionamiento sobre la democracia en América latina; en la columna de “el teatro del bien y del mal”, sobre el poder violento del bien y el mal que nos viene matando a todos en el último siglo. El autor hace una reconstrucción histórica que pone a pensar al lector sobre la realidad que lo rodea.

Esta reconstrucción histórica de las dos columnas “los invisibles” y “el teatro del bien y el mal” demuestra como Galeano tuvo siempre la intención de realizar una reconstrucción de la memoria histórica del conflicto de América, realizando críticas siempre desde la posición de izquierda que se vio afectada por las dictaduras, por una “democracia” corrompida y por la mentira que los medios de comunicación le difunden a las grandes masas cuando habla de actores buenos y malos del conflicto.

El rescate de la memoria que plantea Galeano logra el objetivo reconstruir junto con el lector los sucesos políticos trascendentales de la segunda mitad del siglo XX en América, logra luchar contra la impunidad frente a crímenes de lesa humanidad de los que pocos se acuerdan y logra reconstruir memoria histórica para buscar una explicación a los fenómenos políticos, sociales y económicos del presente y logra generar un cuestionamiento para todos sus lectores.

Eduardo Galeano nunca se caso con un medio de comunicación, estuvo rotando en varios diarios y semanarios de diferentes países del mundo por sus exilios y por los lugares donde vivió, esta situación de violencia y amenaza que le tocó por parte de las dictaduras y de los regímenes de extrema derecha lo definieron como un intelectual y un activista político de izquierda quien reflejo sus opiniones en todos los medios izquierdistas que fundó y otros donde trabajó. La palabra de Galeano permanecerá en la memoria de todos los lectores que se atrevieron a rescatar la memoria histórica del pueblo latino.

Daniel Tono Jiménez

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