Alicia Arteaga

por La hora del escarnio


Alicia Arteaga es una periodista argentina que se ha especializado en escribir sobre arte. Hay que tener en cuenta que la concepción que ella tiene del arte es bastante amplio y es, además, un deber periodístico dar a conocer cosas fuera de la cultura élite, cultura en la que siempre se han movido los circuitos artísticos, de galerías y de museos .En su blog ella se presenta de esta manera: “Soy periodista, editora de arte en adn Cultura y, desde hace años, escribo, con enorme placer, la columna martes visuales. Me encanta compartir impresiones y experiencias con la audiencia bloguera, porque el arte nos cambia la vida.”. En primera estancia través de esta afirmación se puede dar cuenta de la prioridad temática y las intenciones de compartir la información de Arteaga.

 

Actualmente escribe para el periódico argentino “La Nación” que siempre se ha caracterizado por un corte ideológico conservador y por trabajar muy de la mano con gobierno y la  religión. Sin embargo, en las últimas dos décadas han introducido escritores y columnas de opinión de diferentes ideologías, muchas veces de izquierda. Hay varias especulaciones sobre él, supuesto, apoyo brindado por el periódico a todos los golpes de estado sucedidos en Argentina. Este tipo de afirmaciones pone en evidencia el corte político y por lo tanto el interés periodístico de este medio de comunicación, en particular. No obstante, Arteaga, se mantiene relativamente alejada de los temas políticos y se dedica a articular su discurso a través del arte. Usa un lenguaje muy formal, y sus textos no pueden ser entendidos por cualquier persona; son artículos y textos literarios con una visión muy clara sobre el tema tratado pero sobretodo, porque los  expositores  son de conocimiento. Esto ha hecho que se haya formado un nombre muy importante en su país natal. Arteaga es considerada la mejor crítica de arte de los últimos 25 años.

 

Antes de tocar a fondo algunos de los textos publicados por Arteaga, es importante hacer una breve búsqueda por lo que significa ser crítico de arte. El arte, como bien se sabe, ha sido víctima de numerosos cambios a través del tiempo y más o menos después de la explosión de las vanguardias artísticas, dejó de tener un canon y una concepción estética fija. Adquirir una visión crítica sobre el arte, implica más que tenerla, convencer y persuadir a los demás del gusto adquirido y criterio fuerte frente a opiniones débiles. En una de las últimas entrevistas hechas a Arteaga, dice que su mayor interés es comunicar el fenómeno del arte, contarlo para que deje  el estatus privado y pase al plano de lo público. Cuenta que tuvo la primera revelación con este tema, como fenómeno público cuando supo que se había vendido el primer cuadro del mundo por más de diez millones de dólares en 1986: “Hasta ese momento, el arte era como un coto cerrado y desde entonces se convirtió en algo público”.

 

También, una de las grandes preocupaciones expresadas por la periodista es que el mensaje llegue de manera clara y contundente. Piensa que es uno de los pilares y responsabilidades de los comunicadores. Aunque esta afirmación puede sonar como un cliché dentro de la rama de la comunicación y es, además, muy discutible, Arteaga presenta esos presupuestos en sus textos. Los artículos de esta periodista están caracterizados por una agotable descripción y el uso de herramientas gramaticales como el inciso, la coma explicativa, para desmenuzar y ser lo más clara posible para el lector frente a la situación. Las opiniones son presentadas de manera sutil y se desenvuelven al ritmo de la descripción y la explicación:

 

Primero fue Cézanne,  ¿será la jequeza de Qatar la compradora de El Grito? Es probable. En las arenas sauditas hay más museos que obras de arte, hay paredes que piden a gritos “cuadros”.  Subastado con una gracia impar por el martillero de Sotheby’s, la danza de los millones coronó  la última versión de la obra de Edward Munch en manos privadas: hoy es el cuadro más caro vendido enpública subasta: 119 millones de dólares.  Hasta Homero Simpson pone cara “de grito”, sin contar que la icónica imagen ilustró cajas de chocolates, sopas, posters  y remeras. “Los jugadores de cartas”, de Cézanne, tuvieron su hora de gloria meses atrás.  Fue la revista Vanity Fair la que descorrió  el velo de una venta privada: la jequeza qatarí pagó  245 millones de dólares. Queda clarísimo: la fortaleza del mercado de arte es inversamente proporcional a la fragilidad de las monedas.

 

El anterior fragmento de texto fue una bloggeada de la periodista. En un texto breve que habla del valor adquirido de las obras de arte a través del tiempo, explica cómo el arte es ahora, también, un fenómeno económico. Hace mucho que el arte por el arte murió. La crítica más fuerte (resaltada) es presentada a manera de pregunta/conclusión al final del texto después de haber dado tres argumentos que apoyan la idea y de hecho la dan a entender implícitamente (el costo de los cuadros, la comparación entre antes y ahora, etc.). Es claro que Arteaga no se preocupa mucho por tener una escritura literaria llena de prosa y figuras sino porque su escritura sea efectiva y el mensaje sea entendido. La estructura general de sus textos es una estructura argumentativa clásica. Además de tener el estatus social e intelectual bastante alto en su país, sus formas de persuasión son guidas por extensa documentación. Muy pocas veces ha caído en argumentos vacíos de razones. Finalmente, es importante sugerir que sus artículos aunque son especializados en el área artística, siempre combinan diferentes áreas del saber. Las posiciones políticas de Arteaga no están tan claras, pero sí refleja una división entre el periódico conservador  donde trabaja y su posición frente a la historia violenta de Argentina.

 

Andrea Ortega J

 

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