Columnistas Vertebrales

por La hora del escarnio


“El silencio es complicidad y muerte. Y yo no soy reportero del silencio.” JV

“Periodista de profesión, comunicadora por opción y fotógrafa por pasión.” GO

La mezcla de inteligencia, pasión y creatividad engalanan a un columnista como personaje  periodístico. Gloria Ortega Pérez y Javier Arturo Valdez son un ejemplo de lo importante y funcional que puede llegar a ser el espacio crítico en un medio. Sería grato demostrar que ambos, con un estilo muy particular, han logrado fijar los ojos de la agenda pública en las víctimas, con reflexiones muy interesantes. Además que tanto Gloria, en Confidencial Colombia, como Javier, en Riodoce México, son columnistas significativos en la columna vertebral de una sociedad mal informada.

Gloria Ortega Pérez es una activista informativa y periodista independiente en Redes Sociales de 52 años, además de ser Consultora en Colombia y proyectos en Centroamérica en Libertad de Expresión en Instituto Interamericano de Derechos Humanos. Es Diplomada, en Gerencia de Mercadeo, de la Escuela de Administración de Negocios; Licenciada, en Comunicación y Periodismo, de la Universidad Externado de Colombia y hace un diplomado en Desarrollo y Derechos Humanos en la Universidad Libre de Colombia. Su ideología está en una intertextualidad constante con los libros de Galeano, Sábato, Kapuscinski, Eco, Sontang, entre otros. “Me gustan más los ensayos, la filosofía y la poesía que la novela”, dice.

Javier Arturo Valdez, tiene 45 años. Estudió sociología en la Universidad Autónoma de Sinaloa. Es columnista de Semanario Riodoce en México, el medio más amenazado del estado. Su columna “Malayerba, historias del narcotráfico” es uno de los sitios más visitados en medios mexicanos.  Javier es premio internacional Libertad de prensa. En marzo de 2011 salió su más reciente libro de crónicas y reportajes de niños y jóvenes en el narcotráfico: “Los morros del narco”, editado por Aguilar, con un tiraje de 10 mil ejemplares y distribuido en Estados Unidos, cinco países de centro y Sudamérica, además de México.

Ambos columnistas encuentran en la violencia y en su necesidad por informar una oportunidad para visualizar realidades ocultas y ejercer el periodismo. Escriben porque necesitan narrar lo que viven.  “Escribo porque permite nombrar lo que sabemos y no, decir lo que vemos, pensamos, sentimos. Lo que se acepta y lo que no. Decir lo que regocija y engrandece la condición de Ser Humanos. Me planto del lado de la verdad, de las personas víctimas del importaculismo -y la violencia política también-. Nunca estaré del lado de Estados y gobiernos que vulneren y violen ningún derecho humano”, dice Gloria.

Javier considera que “sería hacerse el pendejo” si no contara la crudeza de la guerra contra el narcotráfico que vive su país, dice que esos espacios en los que escribe “son como bálsamos, como curitas para mí, momentos conmigo. Es necesario pensar en “el narco” casi como un interlocutor, que está pendiente de lo que se publica y que se cobra las afrentas con la tortura y la muerte. Por eso necesito escribir desde el lado de las víctimas, eso no pasa mucho”. Él mantiene el augurio pesimista sobre el futuro de México, mientras que Gloria le apunta a un devenir positivo para Colombia, con posibilidades de cambio.

Lo interesante de ellos es que han logrado construir un público que de una u otra manera se interesa por los temas políticos y sociales de coyuntura nacional, pero que busca enfoques desde el lado de las víctimas, lecturas que se extrañan en México y Colombia. Esto en teoría construye una sociedad mal informada, o informada a medias. Javier tiene un espacio semanal en Riodoce, un periódico con un tiraje de ocho mil ejemplares y por sus características se ha constituido en un medio de consulta y de lectura para profesionistas, empresarios, políticos, y lectores de distintos segmentos de edad y con poder adquisitivo. Este es el semanario más importante de Sinaloa, un medio que busca periodismo nuevo. Javier Valdez es un ícono que trabaja de la mano con este periódico. Sus historias, relatadas en sus columnas, le apuestan a narrar el conflicto contando las víctimas y no los muertos, como lo hace el resto. Todas sus columnas están permeadas por la violencia y las voces de víctimas que deja el narcotráfico. “La ventaja es que en Ríodoce, los cuatro que estamos al frente nos tenemos confianza, sabemos que no está el narco ahí, infiltrado, como sí pasa en otros medios. Eso nos permite discutir, debatir y pelearnos, pero también asumir que lo que se decide se hace y ya”.

Gloria Ortega, o ‘Bunkerglo’ como la conoce la red, tiene columna en Confidencial Colombia, un periódico digital independiente e interactivo; sin embargo su fuerte es en Sentipensates: su blog. Ella, con un radar en twitter, captura los temas más destacados de política y social. Sus columnas están asociadas con la agenda noticiosa colombiana, sin embargo logra vincularnos a un discurso argumentativo y visionario desde la víctima. Resulta interesante su lectura porque escribe para un público inteligente y curioso que necesita de datos, cifras, investigación, pero sobre todo de otros ángulos. Ella encuentra en los aquejes sociales la oportunidad para desplegar un problemática perfectamente articulada. Crea un target claro que combina razón y sentimiento, algo que ella llama un Sentipensante. El respaldo del público para ambos columnistas es notorio, aparte de una relación muy participativa con los lectores. La reacción a las columnas siempre genera tráfico en las redes, y sobre todo temas de discusión. Por lo general están aclados comentarios de agradecimientos por los enfoques y por narrar un lado que nunca se espera. El espacio crítico que tienen representa una función informativa que no se puede desconocer, dicho por los medios en los que escriben.

La titulación es particular en la estructura de sus columnas. Los dos tienen estilos muy diferentes, pero se encuentran en el quiebre de la creatividad. Gloria utiliza títulos largos con juegos narrativos, por ejemplo: Entre Gay Talese y Ryszard Kapuscinski hay algo más que casualidades, #LiberenaManolo “fue absolutamente maravilloso”, Los árboles que no dejaron ver el bosque de la cumbre sobre el nivel del mal, Las mujeres de mi generación [que son todas] son las mejores, De Truenos y Trinos, etc. Por el contrario los titulares de Javier son un poco más cortos y reflejan expresiones populares: Notificador, Nomás por gusto, Ahí vienen los perros, Cuentas pendientes, Sies metros, Vas a llorar, entre otros.

La estructura que utilizan en sus columnas por lo general es similar. Gloria empieza con una introducción seductora, luego arroja contexto que casi siempre está determinado por la actividad twittera. En los párrafos del medio hay datos de ubique para el lector, con referentes y fuentes. Su tesis está en los primeros párrafos y es soportada a nivel argumentativo en el resto de la columna. Utiliza una estructura con argumentos múltiples y coordinados. Algunas veces desarrolla una cadena de argumentos subordinados, que es un ejercicio agradable en ella. Su cierre es místico y contundente, deja siempre una sensación pensante, producto de la lectura curiosa e interesante que siempre propone.

“Un título extenso como playa, ahí a dónde empieza y termina lo más emblemático de la opulencia y la desigualdad de Colombia. Imagen inequívoca de lo que soñamos, pero también de lo que somos y no queremos ver”. Párrafo de inició en su columna Los árboles que no dejaron ver el bosque de la cumbre sobre el nivel del mal, publicada el 16 de abril de 2012.

“La otra gran sorpresa para muchísimos de los millones de televidentes de @CanalCapital fue ver a Manolo Bellon, el fan número 1 de los Beatles en Colombia, en la primera línea de la transmisión del concierto y no en la primera fila del gran auditorio musical, en la gramilla dirigiendo el coro de los asistentes, incluso en el escenario mismo. Nadie como él tenía un puesto reservado en la gran historia que se escribió anoche en #Petropolis.” Párrafo de su columna  #LiberenaManolo “fue absolutamente maravilloso”, publicada el 20 de abril de 2012 en Confidencial Colombia.

Javier tiene una estructura argumentativa diferente, pero que también es atractiva. Sus columnas adquieren voces y el personaje de él, por lo general se esconde en los relatos que narran la historia. Presenta un caso en sus dos primeros párrafos, lo desarrolla y lo contextualiza en el siguiente. En sus párrafos argumentativos utiliza argumentos subordinados y los va explicando en simultánea con la narración. En su cierre tiene la hipótesis que explica con el final de la historia, está de lado a su argumento. Sus columnas son casos que le valen de pretexto para opinar.

Cuando su hijo le gritó, Ahí vienen los perros, él supo de qué se trataba. Lo había entrenado para esto: un día van a llegar estos cabrones, hijo, con armas así, de este tipo, para matarme, así que debes gritar, fuerte, muy fuerte, ahí vienen los perros, y yo sabré qué hacer”, párrafo de inicio de su columna Ahí vienen los perros, publicada el 2 de abril de 2012.

Hay algo muy interesante entre estos dos columnistas. A pesar de que su estructura narrativa es distinta, y de que sus argumentos son camuflados y utilizados de maneras diferentes: ambos tocan temas cruciales y logran hipótesis muy similares. El rechazo de la violencia, la ausencia de Estado, el reclamo por una reparación, la realidad que no admitimos son directrices que sacuden en sus columnas generalmente. Esto direcciona los ojos de la agenda y da luces a mente crítica. El tono y el ritmo de sus columnas son una herramienta de persuasión que comparten. Gloria tiene fuentes de primera, cifras y datos muy confiables. Ella logra persuadir con una escritura llamativa y una invitación a la reflexión desde la investigación y la duda. “Dudo, luego insisto“, dice Gloria. Su análisis desde los medios es muy oportuno, especialmente de twitter. El escribir bien da un plus.

Javier logra convencer por el calibre de sus historias, él tiene el coraje y la valentía de narrar hechos que no han sido denunciados, y cuenta con el respaldo de una narración con un poder descriptivo muy fuerte. Sus historias sangrientas le dan un rostro a la realidad mexicana, y sus ganchos con los temas políticos producen un hibrido muy compacto en materia argumentativa.

El periodismo ya cambió en México y cada vez son menos los medios que investigan, que analizan, revisan y propician un debate sobre el narco. Se han olvidado de contar personas, sus historias, los latidos, torrentes sanguíneos, frustraciones, sueños, ilusiones, de víctimas y victimarios en este panorama de destrucción”, dice Javier Valdez.

La creatividad es fundamental para poder desarrollar una columna llamativa y que moje a los lectores, pero sobre todo que genere recordación. Es algo que yo llamo el efecto ‘Coca-Cola´: algo que no se olvida, que está ahí y se conoce, se siente. Cuando un columnista deja un sabor y ya genera una especie de marca en su escritura: ha ganado. Estos dos columnistas logran ejercer creatividad con inteligencia. Javier narra desde las historias una realidad que toca a todos pero que nadie quiere contar, él generaliza la identidad. Gloria absorbe la energía de las redes sociales e impulsa sus ideas conociendo los gustos de su audiencia y los platos fuertes que se saborean en ellas.

“Si por cada metro marchado fuera restituida una hectárea de tierra a sus legítimos dueños, prepare marcha de Ipiales a Maicao”, describió @juanperiodista la Marcha a Necoclí que fue considerada por @Felibertino y numerosos tuiteros como “un hecho histórico sin precedentes”  y para @lalokapolitika “Por fin un TT interesante: #Necoclí” del que se habló durante 10 horas hasta conocerse la muerte de #WhitneyHouston.”, columna Confidencial Colombia #MarchaNecoclí: ‘Presidente, no nos deje solos’ publicada el 14 de febrero de 2012.

Gloria siempre utiliza un lenguaje muy tuitero. Hay metáforas e hipérboles en algunas de sus columnas. Tiene un estilo serio, liberal y algo ‘descartiano’ por sus dudas. Es interesante analizar que el lenguaje es nutrido por dichos cibernéticos, muy tuiteros, pero sobre todo bañando por un vocabulario rico, exquisito y legible mentalmente.

Javier Valdez tiene un tono propio del periodista Mexicano: directo, fuerte y popular. Sus columnas se caracterizan por ríos de verbos y adjetivos violentos que tipifican las historias y les dan contextos de guerra. Su escritura tiene una carga cultural muy impregnada. Se habla de las historias y de la tradición oral que están representan: Su ritmo es determinado por la velocidad de los hechos que narra. Tiene figuras literarias como las metáforas en todas sus columnas. Hay algunas exageraciones del lenguaje y usa varias onomatopeyas.  “Se llevaron a tu carnal, le dijeron por teléfono. Quién, cuándo, por qué. No sé, eran unos batos encapuchados, enfierrados con cuernos de chivo, vestidos de negro. N’ombre bato, se puso bien feo, la neta.”, párrafo columna Te lo compro, publicada el domingo 19 de febrero de 2012.

Creo que el estilo de cada columnista está muy relacionado con su público. Veo que el juego que tiene Javier con su lenguaje, está dirigido a un público que está familiarizado con el prefijo ‘narco’ y con las expresiones propias de los carteles. Sus columnas por eso funcionan, porque tiene la forma y el contenido perfecto para un grupo de personas que entienden, y segundo se sienten identificadas con muchas de las historias. Además porque vincula todas las clases, géneros y sectores. Gloria también delimita muy bien su estilo, y es esto lo que le genera un público calificado y exigente que valora con agrado las piezas periodísticas que articula y critica. Ella está creando una comunidad Sentipensante que se reúne a partir de las reflexiones a las que ella invita. Su actividad tuitera le da la rspuesta y le mide el pulso a la información que tiene y la manera cómo la escribe.

Son dos columnistas que logran, de manera integral, articular temas importantes que afligen la agenda social.  Lejos de utilizar las falacias y de caer en lugares comunes explotados, son una especie de periodistas que capturan el valor de la información en el desuso de ella. Ellos hacen funcional el espacio que tienen en el medio, porque visualizan e informan realidades que pocos acarician en estos países herederos del narcotráfico. Sienten la obligación de informar desde otro lado, algo que tanta falta hace. Son digeribles solo para lectores que buscan y pueden procesar contenido diferente.

Por: Daniel Alejandro Pinilla Cadavid

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