John Carlin – el córner inglés El fútbol, la política y la sociedad

por La hora del escarnio


“El fútbol es la cosa más importante de las cosas menos importantes” Arrigo Sacchi, entrenador del AC Milán de Italia a finales de los años 80.

Tal vez sea una de las frases más sabias que se han dicho a lo largo de la historia del fútbol. En ella se recoge toda la pasión y hasta devoción que existe por el deporte rey. John Carlin, columnista de El País de España, se ha dedicado a través de sus columnas a consolidar esta frase y a veces hasta a ubicar en la misma categoría de importancia al fútbol con la política; además algunas veces, sin afirmarlo, deja rondando la inquietud de si el fútbol puede llegar a compararse con la vida misma apelando a la afirmación de que “el fútbol es el reflejo de la sociedad”. Tanto así que comienza cada columna con una frase, conocida o no, que sin estar relacionada con el fútbol, Carlin logra resumir sus artículos.

Periodista británico de madre española y padre escocés. Nació en Londres el 12 de mayo de 1956, pero vivió en Argentina durante su infancia debido a que su padre fue designado a trabajar en la embajada del Reino Unido en aquel país; luego cuando regresaron a Inglaterra estudió Lengua y Literatura Inglesa en la Universidad de Oxford.

Ha trabajado en muchos periódicos del mundo como redactor, columnista, freelance y hasta crítico de cine. Ha realizado, también, documentales para radio y televisión, siempre centrándose en la investigación de temas políticos y deportivos, que han sido la base de sus escritos y que lo han llevado a relacionar ambos temas de manera que se pueda decir que, para él, ambas temáticas pueden llegar a tener la misma importancia para el ser humano y la sociedad.

De igual forma ha inspirado y ha escrito guiones para películas y documentales a través de sus investigaciones y sus artículos de prensa, que incluso lo llevaron a ganar en el año 2000 el premio Ortega y Gasset por un artículo para el País sobre la inmigración en España. Su éxito más rotundo ha sido el libro ‘Playing the Enemy’, traducido al español como ‘El factor humano’, publicado en agosto de 2008 y traducido a 16 idiomas; además la Warner Bors la convirtió en película. Fue el famoso film ‘Invictus’ protagonizada por Morgan Freeman y Matt Damon, y dirigida por Clint Eastwood, que mezcla los temas de política y deporte a través de la historia de Sudáfrica durante la Copa Mundial de Rugby de 1995 y el desmantelamiento del Apartheid ambos con alta influencia del reconocido líder activista Nelson Mandela.

Tal vez está película sea el resumen perfecto de lo que busca John Carlin a través de sus columnas en donde se concibe a la política y el deporte como aspectos esenciales de la vida, que pueden compararse hasta cierto punto, como lo hace en una columna del año pasado la cual titula  ‘El fútbol vs la revolución egipcia’ (http://elpais.com/diario/2011/02/13/deportes/1297551609_850215.html), donde afirma que “El júbilo desatado en Egipto tras el primer derrocamiento popular de un tirano en 8.000 años nos lleva a reflexionar, si nos permitimos un pequeño salto de la imaginación, sobre lo potente que es el fútbol, y lo efímero que es también. Escenas de euforia colectiva de esta naturaleza se ven únicamente en dos contextos: un acontecimiento histórico que destapa tensión, acaba con años de miedo y produce un giro en el destino de un país; o una victoria en un campo de fútbol”.

Trabaja desde 2004 en El País y a sus 56 años de vida publica cada domingo una columna sobre el fútbol en relación con la sociedad, la política, la economía y la cultura. No son meramente opiniones sobre táctica y estrategia, toma aspectos apartados del juego (aunque una que otra vez se inmiscuye en los partidos, los sistemas defensivos y ofensivos, etc.)  como los aficionados, sus pasiones y delirios, las críticas a los árbitros, la personalidad de los jugadores y entrenadores, la organización de las federaciones de fútbol, la FIFA, y muchos otros temas que no hacen parte dentro de los 90 minutos reglamentarios de un partido de fútbol.

La mayoría de sus columnas se centran en Inglaterra, su sociedad y su fútbol. Todos los aspectos que retrata los compara con lo que se vive en España, que es donde reside actualmente. Resalta mucho el carácter organizativo del fútbol en el Reino Unido en comparación con el país ibérico; así mismo destaca su sólido sistema político, el carácter pasional de los aficionados al fútbol en ese país en comparación con España –que para él lo único que lo salva es que allí juega el Barcelona, definido en sus columnas como el mejor equipo que ha visto y no entra en discusiones sino que lo da por hecho–. Sin embargo, muchas veces esos halagos y comparaciones se hacen con mucha ironía, lo que permite pensar que aunque en Inglaterra exista mayor orden y calidad humana, ambos países están en una pobreza social de lo que cual solo se pueden rescatar algunos aspectos de los británicos.

De vez en cuando escribe artículos sobre política, aunque cada domingo le imprime al fútbol el carácter político que posee. Son escritos en donde expone grandes investigaciones sobre temas que hacen parte de la coyuntura global, que denotan su amplio y previo conocimiento, que muchas veces reflejan sus vivencias con respecto a los temas que aborda. En ellas utiliza mucho los recuentos históricos, ilustra las situaciones con todo el contexto que se requiere; maneja cifras, datos relevantes, se basa en sus fuentes para darle peso a sus argumentos. Así mismo maneja un lenguaje fuerte y acusador, pero sobre temas y personalidades que no tienen ningún riesgo de generar a un pleito, como en esta columna http://internacional.elpais.com/internacional/2012/03/30/actualidad/1333127708_772000.html que titula, con mucha ironía –que es otra de sus características–, ‘Thatcher, libertadora argentina’.

Todo esto –fútbol y política– lo escribe de acuerdo al aspecto formal del periódico: un diario que se caracteriza por la sobriedad de sus escritos, por el uso de un lenguaje universal, que cuando se utiliza por ejemplo la ironía, la sátira y el humor, se hace con mucha sutileza y estilo; además que son temáticas con un aspecto global y en su mayoría europeas, que concuerdan con las reformas del diario en 2007, cuando se cambió el lema de ‘Diario independiente de la mañana’ por el de ‘El periódico global en español’.

El último libro que ha escrito se titula ‘Rafa’, en donde retrata la vida del tenista español Rafael Nadal. Esto tiene un significado especial para entender por qué escribe lo que escribe. Nadal es uno de los mejores tenistas de la actualidad y su juego se caracteriza no tanto por la calidad de sus toques sino por la entrega y el sacrificio que muestra en cada juego. Todo alrededor de una pasión como lo es el deporte.

Y es precisamente la pasión el argumento para entender sus escritos. Pasión que conoció en Argentina, primero por el fútbol y luego por las protestas de las ‘Madres de la plaza de mayo’ que vivió en su estadía en Argentina. Todos, elementos que le sirvieron para llegar a comparar la emoción con la que vive la gente por la política y el fútbol. Así mismo su origen inglés le permite entender la pasión que se vive por el fútbol, que es casi comparable con la de los argentinos quienes viven el fútbol con la misma pasión con la que enfrentan la vida misma, que son capaces de trasladar las reacciones de una derrota más allá de los muros de los estadios, que es donde se ratifica que el fútbol es “la cosa más importante de las cosas menos importantes”.

Por toda su trayectoria, su vida y sus obras es que se puede entender porque se dedica a hablar sobre los aspectos de la vida que significan tanto para el ser humano en general como el fútbol y la política. Y esa mezcla es la que lleva a los lectores a leerlo, porque es difícil encontrar a otro que logre encontrar los puntos donde convergen ETA, Gadafi, la Princesa Diana, el franquismo, Baltazar Garzón, entre otros, con Maradona, Pep Guardiola, el Real Madrid o Alex Ferguson.

Es como si encontrará en el fútbol la excusa perfecta para hablar de los temas más importantes, para decir lo que piensa de la sociedad o del gobierno envuelto en un balón de fútbol. Es criticar, otra de los interesantes elementos que utiliza, por ejemplo a José Mourinho por su comportamiento fuera de las canchas para luego decir que en el fondo, el entrenador del Real Madrid y el presidente Mariano Rajoy no son muy diferentes.

Todo está perfectamente relacionado, pero en el fondo se deja llevar más por escribir alrededor del fútbol porque así como éste despierta una pasión que se antepone a la razón, en la política, ,que tiene repercusiones más significativas, también la gente se deja llevar por las emociones “lo cual nos obliga, no por primera vez, a recurrir al fútbol como oasis de sensatez y cordura en un mundo cegado por los odios y prejuicios que despierta la política”, como planteó en una columna del año pasado titulada ‘Gadafi, ETA y el ‘Niño’ Torres’ http://elpais.com/diario/2011/10/23/deportes/1319320812_850215.html

Una de sus columnas más brillantes, para mí, y más polémicas, para los argentinos, es ‘Maradona como metáfora argentina’. Allí Carlin junto al médico psicoanalista Carlos Pierini establecen una de las relaciones más claras entre el fútbol, encarnado en Diego Maradona como técnico y jugador, la política, encarnado en el peronismo y los Kirchner, y la sociedad argentina, encarnada en la idolatría a Maradona. Y allí a través de la figura de Maradona ejemplifica los problemas de la sociedad argentina con frases como “El fracaso de Maradona en el Mundial fue el espejo del fracaso de Argentina como país. Por un lado, una falta de rigor y humildad en la planificación; por otro, un derroche de los recursos disponibles” o “Cuando llevados por la fantasía se eligen directores técnicos o presidentes o sistemas de características populistas, autoritarios y antidemocráticos, con pocos pies sobre la tierra, el resultado inevitable es el fracaso”. Es la que más recomiendo de John Carlin y se puede leer en http://elpais.com/diario/2010/10/05/opinion/1286229613_850215.html

Néstor Julián Peña Suárez

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