‘Made in Naím’

por La hora del escarnio


Robby Ospina – @robbyao

Moisés Naím, es un académico de pura cepa que triunfó en el mundo del periodismo. Escribe para The New York Times El País de España (entre otras muchas publicaciones). Salta con sus columnas de un continente a otro: de Europa a América Latina y, de vez en cuando, a Asia. Todo esto lo logra, al parecer, sin mayor esfuerzo. Y es que descubrió, diría, la preciada gema del éxito en la prensa escrita.

El secreto de Naím se encuentra en sus columnas. Y, ¿por qué no?, su método es algo así como el recetario del columnista de éxito. Veámoslo detalladamente, paso a paso.

Primero.

Su éxito (léase reconocimiento, influencia y prestigio internacional) es casi que una cuestión indiscutible. Tanto así que en 2011 recibió el premio Ortega y Gasset a toda una vida de trayectoria. Unido a esto, es según el diario El País de España, uno de los columnistas más leído en Latinoamérica. Ah, y que no se olvide que en 2005, Washington Post, incluyo su libro, ‘Ilícito: Cómo traficantes, contrabandistas y piratas están cambiando el mundo’, en la lista de los diez más importantes del año.

Sí, y es que además de hacer buen periodismo (equilibrado, brillante, claro, preciso), Naím también escribe libros y hace política. Tiene publicados alrededor de 8 textos y fue, durante la presidencia de Carlos Andrés Pérez, Ministro de Industria y Comercio de Venezuela. De 1996 a 2010 fue editor jefe de la hoy prestigiosa revista de temas internacionales Foreign Policy. Palabras más, palabras menos, su hoja de vida es impresionante y su trabajo en la academia es prolífico y reconocido (antes de entrar al mundillo periodístico dirigió el Instituto de Estudios Superiores de Administración en Caracas).

Segundo.

Es leído y no aborda eso que denominan temas ‘de la masa’.  Es probable que muchos de los lectores de Moisés Naím no sean expertos en economía, ciencias políticas o política exterior. Sin embargo, Naím atrae. Y ese magnetismo se debe a su capacidad de explicar temas aparentemente complejos con un lenguaje común y una narración agradable. Según, Bill Keller, ex – director de The New York Time, simplificar es un verbo muy apreciado en periodismo.

Ejemplo de esto es la columna El colesterol y la desigualdad. Ver en:

http://internacional.elpais.com/internacional/2012/01/21/actualidad/1327181656_995440.html

 Hasta aquí, algunos elementos de la formula del éxito (made in Naím):

  • Hablar al lector en un lenguaje común
  • Expresar temas complejos de manera sencilla y amena (esto podría lograrse utilizando analogías y comparaciones claras y de uso cotidiano)

Tercero.

Por lo general, en los dos primeros párrafos de sus columnas, Moisés Naím, incluye palabras como: nuevo, sorpresa, sorprendente o relevante. Así, trasmite la sensación de estar hablando de temas de vital importancia para todos. Logra, digamos, crear una atmosfera de significado. O, en la expresión de Bill Kovach y Tom Resenstiel, persuade y sugiere.

Por supuesto, este es un recurso retórico que no habla ni bien ni mal los artículos de Naím. Sólo señala un ingrediente más para el elixir del triunfo:

  • Convencer al lector de la importancia del tema que se trata, e
  • Involucrar al público en un atmosfera de significado (esto en español quiere decir que el columnista tiene la tarea de dejar en el lector un sensación como de trascendencia. Es algo así como si después de leer a Naím se es más inteligente o importante).

Ejemplos, oraciones de Moisés Naím que configuran el espacio de lo importante:

“El principal tema político del 2010 será la desigualdad económica”

“Nada de esto interesa demasiado al mundo. Pero, a veces, en países sin mayor visibilidad internacional suceden cosas que señalan tendencias globales

“Es sorprendente el Coronel Davis. Pero probablemente usted nunca haya oído hablar de Daneil Davis”

Y, una pieza más, “Este año habrá elecciones presidenciales o cambios de jefe de Gobierno en países que, en su conjunto, representan más de la mitad de la economía mundial. Pero no es solo eso. Más relevante aún…”

Cuarto.

Pero no se trata de hablar por hablar (así sea de cosas importantes). Naím, también pronostica y proyecta tendencias (vicios de su profesión, PhD en Economía del MIT). Con esto, definitivamente se anota un nocaut. Da la impresión, después de leer sus columnas, que se conoce el curso definitivo de la economía (sobre todo) y de la política. Es decir, de las ‘cosas importantes’.

Se llena el caldero con más ingredientes de éxito,

  • Dar proyecciones y tendencias de los temas que se tratan y,
  • Proferir pronósticos (claro, justificados y con argumentos)

Para la muestra un botón,

“El final de la sangrienta dinastía siria se aproxima”

“La campaña de Hipólito Mejía – y su eslogan ‘Llegó papá’ – reflejan corrientes que están apareciendo cada vez en más países”

“Otra constante histórica es que una vez que una tecnología se disemina entre las fuerzas armadas del mundo, sus aplicaciones civiles no tardan en llegar”

Lo último.

Sin duda, Moisés Naím, es uno de los pocos profesores natos que triunfaron también en el periodismo. Hasta aquí se mencionaron algunos ingredientes de su éxito, pero la formula no está completa sin un par de cosas más. Este columnista tiene una virtud bastante escasa: ha sido testigo y ha vivido en carne propia la mayoría de los asuntos de los que habla. Así, por ejemplo, si se refiere al Foro Económico Mundial en Davos, él ha estado allí. Lo mismo, si menciona la guerra en Siria o la campaña electoral en Costa Rica.

Sus columnas, se convierten, entonces, en una especie de anecdotario. Lo que le da más credibilidad y cercanía con el público. Porque no llega a ser pretencioso; todo lo contrario. Expresa su punto de vista desde el lugar de un observador común que ha tenido algo de suerte. Ahora, dos ejemplo de la ‘redacción de anécdota’:

“Acabo de entrevistar a Álvaro Uribe, el controvertido expresidente de Colombia. Mi primera pregunta fue esta: “Presidente, las autoridades han detenido a su ministro de Agricultura, a su secretario general de la Presidencia y a su director de los servicios de inteligencia. También están enjuiciados su ministro del Interior y su secretario de prensa. Esto solo puede significar dos cosas: o que usted tiene muy mal criterio para seleccionar a sus colaboradores o que hay un hostigamiento judicial contra usted y su equipo”.

“Otra fulgurante estrella muy visible en Davos era el francés Jean-Marie Messier, quien trató de convertir una empresa de agua y recolección de basura, en un conglomerado mediático. Lo vi en 2002, presentando en la reunión del Foro Económico en Nueva York un exuberante espectáculo multimedia sobre su empresa. Pocos meses después, Vivendi anunció las mayores pérdidas en la historia de Francia y Messier fue despedido. No me lo he vuelto a encontrar en Davos.”

Ese es, en resumidas cuentas, el recetario para el éxito periodístico ‘Made in Naím’. Su efectividad no está garantizada. 

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