María Jimena Duzan

por La hora del escarnio


María Jimena Duzan es una periodista colombiana que actualmente publica,  sobretodo columnas de opinión, en la revista Semana. Su carrera como escritora empezó antes de su formación profesional como politóloga y periodista cuando fue publicada en El Espectador una carta que escribió para su papá, quién había fallecido cuando ella tenía 16 años. Desde ahí, fue pupila de  Guillermo Cano. Duzan también empezó a ser objetivo de amenazas. Es importante resaltar este último aspecto biográfico de la periodista pues ¿Qué tipo de periodistas son objetivo de amenazas y asesinatos en Colombia?

 

Efectivamente, María Jimena  ha sido blanco de amenazas debido a su escritura periodística. Haber sido pupila de Cano le fortaleció su capacidad crítica frente a las situaciones políticas del país. Su escritura, se ha caracterizado por ser directa, honesta, crítica, y sobre todo, contundente. Nunca se desapega de sus textos, escribe casi siempre en primera persona, y además de sólo exponer argumentos “objetivos” se vale de su subjetividad para hacer un texto verosímil y crítico. Es muy recordada por el seguimiento a los 8 años de gobierno de Álvaro Uribe, y por el disgusto con el mismo.

 

 En coherencia con estas características, Duzan ha estado involucrada en muchas polémicas, con poderosos e influyentes políticos, de donde siempre ha salido fiel a su ética. Cree que es mejor nunca rectificarse ni mucho menos dejarse intimidar por las hordas de poder y dinero que se mueven en este país. Para ejemplificar esto,  una de las más importantes de la periodista, se escogió la polémica entre Duzan y el magistrado José Alfredo Escobar que se desató después de la publicación de la columna criticando el fallo a favor del magistrado, en la demanda contra la revista semana. Cuando le pidieron a Duzan que se rectificara, que cambiara la información de la columna, ésta respondió: “Ahora parece que los jueces quieren que no podamos escribir nada” y con respecto del caso específico con Escobar, dijo: “Esto tiene que ver con la intimidación de una persona muy poderosa porque a lo que nos está conminando este señor es a que los periodistas en general no podamos sino decir cosas buenas de los funcionarios públicos”.

 

Estos dos pequeños fragmentos de texto muestran claramente cuál es la visión de duzan sobre la libertad de opinión. En esa medida sobre la censura y autocensura, y su posición frente al poder vertical  de este país. En muchas entrevistas ha sobrevalorado la valentía de los periodistas y ha dicho que “hagan lo que hagan no me van a callar”. Este tipo de afirmaciones son  de las cosas más persuasivas que se encuentran en los textos de Duzan. Además de ser una posición ética, es también un recurso de escritura muy convincente que se expresa en frases sin adornos ni protocolos. Por ejemplo, en una de sus últimas columnas, publicada en Semana, titulada “Traidor a su clase” dice concretamente que el discurso populista que últimamente está articulando el presidente Juan Manuel Santos es poco convincente e incoherente con su ascendencia y carrera política:

 

El problema de este nuevo Santos que emergió esta semana como traidor a su clase es que no resulta muy convincente, a pesar de lo novedoso de su vibrato. Las razones sobran, pero la que más pesa es la que tiene que ver con su trayectoria política, la misma que él se labró desde muy temprano y que lo convirtió en un político representante de una derecha inteligente, pero derecha al fin y al cabo, de la cual siempre se preció pertenecer.

 

Hizo su carrera como heredero de El Tiempo, un periódico representante del establecimiento más rancio y aristocrático del país y aunque su padre, don Enrique Santos Castillo fue liberal de partido, siempre estuvo más cercano a las ideologías de derecha y nunca ocultó su simpatía por Franco. (…)

 

Además de mostrar su estilo literario, el anterior fragmento de texto introduce un poco qué piensa la periodista de los medios en el país y cómo están implícitamente divididos y controlados por presupuestos políticos que más allá de alimentar la opinión pública para crear una esfera de discusión, debate e información fiel y crítica, están cuidando, por encima de todo, sus intereses sociales, políticos y económicos.

 

 Estructura de los textos de opinión de María Jimena Duzan:

En un plano formal, los textos están todos enmarcados dentro del género de la crítica periodística, no propiamente de la no ficción. Este es un género voluble al que le caben muchas posibilidades de escritura y el uso recurrente de numerosas figuras literarias como la metáfora, la hipérbole o las analogías. También permite que se cuenten historias, que así estén basadas en hechos reales y sean un registro periodístico, son ficción (esto lo hace mucho Daniel Samper Ospina). Duzan, por su lado es menos jocosa y sarcástica, sin dejar de ser irónica. Sus columnas se estructuran, de forma general, por una introducción a la problemática o el tema a tratar (generalmente esa introducción se da en el primer o segundo párrafo). Esta introducción muchas veces se compone por citas de los directamente implicados  que después son utilizadas para fortalecer el argumento o también, se compone de una explicación de una situación: “La semana pasada durante la cumbre (…)”, etc. Después de esta entrada, el lector se encuentra con la crítica principal del artículo, después se exponen dos o tres premisas que apoyen esa crítica, estas premisas no siempre tienen argumentos, a veces son sólo apreciaciones de la periodista, apreciaciones que con el tiempo, el estudio, etc., van adquiriendo más credibilidad.  Finalmente está la conclusión, es un párrafo que cierra el artículo. Muchas veces, la periodista usa el recurso de las preguntas retóricas o recure al método socrático que en cierta medida “interroga al lector”. A continuación se ejemplificará esta estructura planteada con una de sus columnas, titulada “Las putas ricas”:

 

De todo el escándalo que se ha desatado por cuenta de las noches de perdición que pasaron en Cartagena un número cada vez mayor de miembros del Servicio Secreto del presidente Obama, me ha impresionado lo rentable que resulta ser una prostituta en Colombia. Si nos atenemos a la tarifa que cobraba la mujer que le fue a reclamar al gringo, que es de 800 dólares por noche, la prostitución es sin duda uno de los trabajos mejor remunerados en Colombia. (Introducción)

 

Vistas así las cosas, la prostitución en Colombia se convierte en la profesión más rentable, no solo para una joven profesional, sino para cualquier mujer preparada y con experiencia, así tenga ella un Ph.D. en su currículum y haya trabajado toda su vida por un sueldo más bajo que el de sus colegas hombres. (Crítica o premisa principal)

 

A lo mejor esta sea la razón por la cual muchas mujeres preparadas y con Ph.D. de día son ejecutivas de empresas y de noche, damas de compañía. Ese fue uno de los hallazgos que hice cuando fui a hacer varios reportajes en prostíbulos para Soho en los últimos años. En lugar de encontrarme con la prostituta tradicional, de origen humilde, aquella que por no haber podido estudiar terminó en esa profesión para poder sobrevivir y ayudar a su familia, me encontraba con mujeres profesionales, preparadas, que se habían metido en ese mundo porque ganaban más dinero. Una de ellas recuerdo que me dijo que ese dinero le permitía ganar una independencia que no le daba su trabajo profesional. La frase me sorprendió no solo por su sinceridad, sino porque dejó entrever que en el fondo de su ser esa doble vida que se había fraguado le gustaba. Que no eran putas tristes. (Argumentos de apoyo)

 

El tráfico sexual es indigno para la mujer y empequeñece a la sociedad que busca insertarla en su desarrollo, la misma que dice haberle reconocido finalmente sus derechos. Y no se puede convertir en una manera convencional para que las mujeres encuentren su libertad. Pero claro, si uno hace las cuentas y se pone a ver, el riesgo que se corre no es el de irse, sino el de quedarse desempeñando la profesión más antigua del mundo. (Conclusión)

 

Es importante resaltar, además de la estructura básica de cualquier texto argumentativo, la forma en la que Duzan se expresa. Muchas veces, lo hace de forma coloquial usando expresiones comunes y palabras que se pueden relacionar con la vida cotidiana. Esto hace que los artículos adquieran ritmo y sean divertidos de leer, sin embargo, corre el peligro de caer en los lugares comunes,  en el humor vacío, en la ironía por ironía, en otras palabras, ciertas afirmaciones se convierten en falacias pues no tienen argumentos o hechos suficientes que lo apoyen, se convierten en sólo una opinión. A pesar de  ello, es una de las periodistas que trata de ser lo  más coherente y articulada entre lo que escribe, con lo que dice, hace y piensa. Además, tiene una posición política definida que desborda los temas únicamente políticos y la aplica para escribir sobre cualquier tema, es una fórmula que por ahora, le funciona.

 

Andrea Ortega Jiménez

Anuncios