Otro tema para un país repetitivo: Guillermo Santos Calderón

por La hora del escarnio


Hay muchas personas que prefieren la política, otros la economía, muchos el conflicto (sobre todo en este país) y algunos otros la cultura. No obstante, Guillermo Santos Calderón aprovechó su profesión de ingeniero de sistemas y se dedicó de lleno a entender las nuevas tecnologías y los avances que cada día innovan el mundo del siglo XXI.

Este hombre, egresado de la Universidad de los Andes, con gran conocimiento en tecnología y en nuevas tendencias en cuanto a innovación formas de vida, escribe columnas de opinión todos los domingos en el periódico nacional El Tiempo sobre temas diversos dentro de un gran amplio mundo: El mundo de la tecnología.

Este ingeniero de sistemas y computación le muestra al lector las diferentes posibilidades que traen las nuevas tendencias y los nuevos aparatos electrónicos que tanto han revolucionado al mundo en los últimos años. Este columnista, suele tocar temas de innovación que en otros países ya han sido evaluados y se están llevando a cabo.

Aunque no suele relacionarse con los aspectos diarios del gobierno, como son los factores políticos o de conflicto, si trata de agregarle cierto picante a las columnas con críticas a cómo el gobierno colombiano no ha querido aportar a los avances, o cómo son de eficaces en algunos aspectos y en otros no.

Un ejemplo de esto, es la columna sobre la Ley Lleras 2.0 en la que hace un recuento de cómo funciona la nueva ley y cuáles son las ventajas y desventajas y al final ( aspecto negativo en la columna) dice: “En el congreso, a veces se corre pisando y magullando temas muy importantes como los tratados en la Ley 201, y en cambio, se demora en otros también muy importantes, pero que políticamente afectan a los congresistas o a sus partidos

 Tal y como se ve, Santos Calderón trata de poner una voz crítica frente a ciertos rasgos del gobierno colombiano o con respecto a lo poco avanzado que está el país frente a otros. No obstante, sus columnas no están enfocadas a este factor, sino a dar a conocer las nuevas tendencias. La opinión se queda en un segundo plano mientras que se resalta la información y los datos como una primera línea de la columna.

Guillermo Santos Calderón habla de tecnología y habla de avances no sólo por el gusto inminente a este nuevo mundo, sino también por ser un gran conocimiento que claramente se puede apreciar en cada una de sus columnas.

No obstante, la forma en que trata de mostrarle al lector de lo que se está perdiendo por no ser Colombia un país avanzado, queda en el aspecto informativo y muy poco en lo argumentativo. En varias de las columnas tales como “La caja negra” que habla de un nuevo sistema de seguridad que está creando Estados Unidos para vigilar la violación de derechos de autor en Internet,  la “Banca móvil y sus riesgos” o “Sobre la ley Lleras”, la opinión del columnista queda completamente sesgada por la cantidad de información que éste trata de transmitir.

Su enfoque está completamente dirigido a la información y a contarle al lector lo que pasa, pero queda entonces a la deriva la opinión y la visión subjetiva o crítica de lo que pasa el país con respecto a los temas de tecnología o sobre cómo se reciben estas nuevas tendencias en un país que todavía no está en tantas nuevas ondas como en Norte América o Europa.

En estas mismas columnas mencionadas anteriormente se muestra sólo un pequeño párrafo de opinión pero al final del párrafo. Son palabras que podrían usarse como argumentos centrales por tener tanto peso argumentativo.

Frases sobre el gobierno, sobre la ineficiencia, sobre los beneficios y los riesgos en un país tan inseguro como Colombia, o sencillamente sobre como el Alcalde Gustavo Petro está atrasado y sea considerado como un personaje con “visión corta y retrograda que no ha entendido la importancia de un evento como el Campus Party para una comunidad tecnológica (…)”, deberían ser los enfoques centrales de todas sus columnas para que no se quede en la simple información, pues se podría realizar entonces una noticia o una nota de interés en vez de una columna de opinión.

De igual manera, es necesario resaltar que las columnas no critican de forma fuerte ni al Presidente Juan Manuel Santos ni a sus determinaciones, sencillamente a partir de temas de tecnológicos demuestra como para algunas cosas se trabaja de forma más eficiente que en otras, por lo cual se demuestra el apoyo por parte también del periódico para no ir en contra de la ideología del mismo.

Uno de los factores más importantes a resaltar de este columnista, más allá del tema del que trata todas sus columnas es la forma en la que se expresa para mostrarle al lector la verdad de cada tema. Hay una relevancia y es que en temas de tecnología, tendencias y nuevas formas de manejar el mundo son poco conocidas en el país, y muy pocas personas entienden realmente en qué consisten, por lo cual, a pesar del que el columnista pueda estar diciendo alguna mentira, es muy difícil lograr saber cuáles son por el sencillo factor de que generalmente usa citas, pero cuando no lo hace explica con precisión cada termino y cada aspecto para darle más fuerza a la nota.

Una columna denominada “El robo de celulares” es el ejemplo claro. Santos Calderón enfoca su columna a tratar de mostrarle al lector que puede haber una alternativa para que el robo de celulares disminuya. Toda la explicación de la alternativa giraba en torno a conceptos e ideas netamente tecnológicas y sistemáticas que aunque no tenían sustento alguno en cuanto a argumentación de cifras o datos (que el lector pudiera entender a simple vista), sonaba realmente creíble, por la sencilla razón de que la ciencia supera cualquier otro tipo de argumento.

Es precisamente de esta forma que Guillermo Santos llega a convencer a sus lectores de los beneficios de la tecnología: con su propio conocimiento de sistemas. Este factor es el que hace que sus columnas sean probables y fidedignas a los ojos de quienes no conocen de los temas. Ese es su factor argumentativo. No obstante, en sus textos, se siente un lenguaje poco irónico, poco humorístico y sobre todo, poco cercano al lector, puesto a que como se explicó anteriormente, los enfoques de las notas se quedan en lo informativo y no en lo argumentativo.

Sin embargo, y a pesar de tener ciertas falencias, esta columna corresponde a una visión diferente de lo que se vive día a día en el país, y sobre todo lo que se lee a diario en los diarios. Es una mirada variable en un país que vive repitiendo su historia una y otra vez, además de ser un camino a conocer las nuevas formas de vida que en Colombia no se conocen, o si se conocen, muy pocos tienen ese privilegio.

 

AlejandraP.

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