Rosa Montero: los ojos de la crisis

por La hora del escarnio


Desde el 2008, España atraviesa una crisis económica que llevó al aumento del índice del desempleo, al bajo consumo y al estancamiento de su economía. La recesión empezó como una crisis inmobiliaria, luego financiera y ahora parece que todos los sectores están afectados. Además, las medidas del gobierno para combatir a estos índices no funcionan. La situación empeora y las críticas aumentan, no sólo desde expertos sino desde los medios de comunicación. En ese sentido, algunos periodistas han centrado sus piezas periodísticas en denunciar y rechazar las maneras de sobrellevar la crisis.

Este es el caso de Rosa Montero, columnista del diario El País, quien se convirtió en la voz del descontento y las críticas de los españoles que hoy sufren una de las crisis económicas más grandes de su historia, en gran parte, por el mal manejo del capital estatal. De más de diez artículos de opinión leídos, Montero se refiere a la crisis como tesis de sus columnas o factor que llevó a  temas que plantea en ellas.

“Y así, mientras nuestros valores se llenan de polvo arrumbados en una estantería, los retrógrados medran. Y, para peor, en el caldo de cultivo de una recesión. Cuidado con las crisis: engordan a las bestias.”

“Y sí, ya sé que son tiempos malos y que los presupuestos no son de chicle. Pero no entiendo que en este país en el que abandonamos a su suerte a los lorquinos se pacte.”

“Y, ante la congoja de esos números terribles que caen sobre nosotros como guillotinas, el ingenio de La Casa de la Portera para saber adaptarse a los malos tiempos me resultó muy consolador.”

“La crisis arrecia y tal vez no sea el momento de cambiar el sistema. Pero sí podemos cambiar a este Borbón: que se vaya.”

Esos son partes de sus columnas que hablan sobre la crisis económica. Se refiere a ellas desde la pérdida de valores, desde el temblor de Lorca de hace un año, de nuevas maneras de reinventarse en la crisis desde el teatro y sobre la foto del rey. Y así, sus columnas de este primer semestre del 2012 de centran en esa problemática, que aborda de manera magistral de distintas formas.

Montero nació en Madrid (España), el 3 de enero de 1951.  Estudió periodismo y psicología. También, trabajó con grupos de teatro independiente, como Canon y Tábano. Desde 1976 hasta ahora, ha trabajo en el periódico El País en el que se dedicó a las entrevistas, las crónicas y los reportajes. Así mismo, es escritora y tiene publicados más de 25 libros de periodismo, relatos juveniles, cuentos infantiles y novelas. La literatura es su pasión; mientras que el periodismo, su trabajo: “realmente donde está mi pasión es en la ficción, y el periodismo es mi trabajo y pertenece a mi ser social”. Por supuesto, sus columnas tienen gran influencia del teatro y la literatura, tanto en las temáticas que maneja como en el lenguaje con el que se dirige al lector.  Es ganadora del Premio “Manuel del Arco” de Entrevistas,  del Premio Nacional de Periodismo para reportajes y artículos literarios; y en 2005 el Premio de la Asociación de la Prensa de Madrid a toda una vida profesional.

Para realizar las críticas sociales y políticas, Rosa Montero se pone en el lugar del lector, de lo que ocurre en su cotidianidad. De esta manera, construye sus columnas de cosas que ve a diario, de denuncias de personas, de la misma historia, desde los otros campos en los que se desenvuelve, como el teatro. Y, posteriormente, los lleva a una conclusión general; o viceversa. Por ejemplo, en su columna “De la nada” empieza hablando sobre la obra Iván Off, que se hace en La Casa de la Portera, un piso de un antiguo edificio que remodelaron unos profesionales del teatro. Al final, después de contar de qué se trata la idea teatral, concluye con que ésta es una forma de sobrellevar la crisis que se vive en España, otra salida. También, en la columna “Picaresca” opina sobre la situación laboral en España y en la mitad nombra un caso “conozco a un chico que hace un mes fue contratado por una empresa de limpieza. A la semana le dijeron que firmara un alucinante documento de cese voluntario, sin fecha, para poderlo despedir cuando quisieran. Como se negó a firmar, lo echaron en el acto”. Juega con las generalidades y las particularidades.

Rosa Montero publica todos los martes en el periódico El País, cuyo  promedio de tirada es de 473.407 ejemplares y el promedio de difusión de 370.080; es el diario de mayor difusión en España. Este pertenece al grupo Prisa, dueño de los cuarenta principales, Santillana, alfaguara, Aguilar, etc. No hay duda que sus columnas de opinión tienen alto impacto en la sociedad española, que la reconoce por el periodismo, pero también por la literatura. En el portal www.sincolumna.es, Montero afirma que al hacer columnas siente “una especie de responsabilidad social. Sé que esto puede sonar ridículo y hasta petardo, pero soy muy consciente del inmenso valor que tiene ese espacio en prensa, sobre todo en un gran periódico como EL PAÍS, y de alguna manera me parece que debo estar atenta a las posibles injusticias, a la gente más débil”. Por eso, como nombraba anteriormente, es tan importante para ella darles lugar a los ciudadanos. Sus opiniones, denuncias y críticas no sólo se centran en lo que ella piensa, sino en lo que ve a diario. En los últimos tres meses,  la crisis ha sido el tema que ella ha elegido como el que más afecta a los demás.

La columnista a pesar de ser coherente con algunas de las ideas del medio, a veces difiere de otras, si tiene que ponerse del lado de los ciudadanos. No se casa con ideologías, partidos o personas. Sólo expresa y manifiesta su opinión sobre temas coyunturales del ámbito político, social y cultural. Por eso, no expresa explícitamente una ideología, aunque por sus escritos se entiende que se inclina por la izquierda. El País se sitúa en el centro- izquierda e izquierda, éste apoya las ideas del Partido Socialista Obrero Español y al rey Juan Carlos I de Borbón. Y publica artículos contra las políticas de Zapatero. En lo único en que Montero no apoya al periódico es en estar a favor del rey, pues en su columna “No este rey afirma “pero sí podemos cambiar a este Borbón: que se vaya.” Lo anterior, por la foto en la que el mandatario sale en un safari en el que mató un elefante.

La columnista escribe para un público mayor, tanto mujeres como hombres, con cultura general, que siempre están informados con lo que ocurre en el país en el ámbito económico, político y social. Rosa Montero se caracteriza por tener una relación muy estrecha con sus lectores, que se debe a la manera directa y sencilla que se dirige a ellos. En sus columnas siempre hay otra persona con el que reafirma y debate sus posturas. Como lector puedes entablar un diálogo con ella, a pesar de ser tan cortos sus textos. También, su estrechez se debe a que Montero en sus columnas narra las situaciones de aquellos que no tienen voz, que han sufrido discriminaciones, que su acceso a los medios es muy difícil, además de involucrarlos en su narración. Por ejemplo, siempre utiliza el “nosotros”, “tendríamos, “se nos ha”, “entiéndanme”. Son frases en los que ella también se apropia y  une a sus lectores a todo aquello que escribe.  Habla sobre los desempleados (en general sobre los perjudicados por la crisis), las mujeres, los homosexuales, los animales. Es feminista y defensora de los animales.

Es sencillo su lenguaje y entretenida su manera de escribir. Aunque esto no le quita la complejidad a los temas que aborda y la crítica directa que hace. Es muy atractiva la manera cómo Rosa Montero juega con la sencillez de su lenguaje, su experiencia como escritora y su ritmo acelerado que no le da al lector chance de aburrirse. Sin duda, de la literatura saca la emocionalidad de sus textos. Además, sus columnas tienen muchas figuras literarias que las hacen entretenidas. Entre ellos, la metáfora que es la más utilizada y que le dan el toque literario a sus escritos periodísticos:

La lengua es como la piel de la sociedad; se adapta a los repliegues del cuerpo colectivo y sigue fielmente sus cambios. Es un tejido vivo que no puede modificarse por decreto: los ortopédicos tropezones de los “compañeros y compañeras” no son más que feísimas verrugas…”

“Cuidado con las crisis: engordan a las bestias”. Cuando menciona las bestias se refiere a personas que atentan en contra de los valores de los ciudadanos.

Ahí seguimos, llevando estruendosamente las ideas del grupo como quien lleva la bufanda a rayas del equipo y con la ferocidad del forofo clavada en el corazón.”

También, es una característica fundamental, en Rosa Montero, la pregunta retórica. Siempre hace que el lector se cuestione y al final de sus columnas deja una desazón, una duda.

¿Quién en su sano juicio puede querer asesinar a un babuino, un primate, un ser tan próximo a nosotros? 

¿Qué patológica inseguridad puede llevar a alguien a tener que matar un maravilloso elefante para reafirmarse? Por todos los santos, ¡pero si ya es Rey! ¿Qué más necesita para sentirse importante? ¿Montarnos una guerra? 

¿Cómo creer a nadie si, en vez de argumentar en torno a las ideas, solo se chillan y se insultan unos a otros? 

Como no puede faltar en un buen columnista, la ironía se ve en los textos de Rosa Montero. Sin embargo, no es la figura literaria que más utiliza, pues es una mujer muy directa, dice las cosas sin rodeos. Ésta la utiliza mucho cuando critica al rey:

“En las críticas contra el Rey de estos días suele haber una frase agradeciéndole “sus grandes servicios al país”. Se refieren a que en el 23-F apoyó la democracia.”

En unas de sus últimas columnas, utilizó la anáfora que hizo entretenida la columna y le dio un ritmo más rápido. Es meritorio  que Montero innove en las maneras de presentar sus ideas y opiniones de temas coyunturales. Para personas que no les interesen los ámbitos de la política, leerla es un placer. Hace digerible esos tópicos que pueden ser tediosos, sólo con su forma de mostrar su crítica.

“Vivimos en un país de pistoleros, pero nunca han resonado tanto los disparos como en esta primavera febril y cazadora. Bang, abatidos esos inmigrantes sin papeles que nos ahorrarán el chocolate del loro en la asistencia médica. Bang, fuego graneado entre el PSOE y el PP. Bang bang, se abre la veda de la monarquía y por fin salen las fotos de una Corinna colagenada a quien no me atrevo ni a imaginar tuneada de safari y enarbolando el rifle. Una visión alarmante, dada la proclividad del grupo a los accidentes.”

Y ni hablar de su voz en la columna. Quien la ha seguido por mucho tiempo, seguramente, con leer un párrafo es capaz de reconocerla. Cuando defiende a los perjudicados de la crisis, por ejemplo,  lo hace con tanto fervor que uno logra saber quién habla y a imaginar características propias de la autora. Además porque se expresa de manera muy coloquial y le imprime mucha emoción a los textos.

“Halaaaa, eso sí que es feminismo radical. Claro que los peperos parten de un error garrafal: creen que estas presiones acaban en abortos y no en la decisión de no embarazarse (ayayay, se ve que no están duchos en la anticoncepción). En realidad se diría que el bienestar de las mujeres y el derecho a controlar sus vidas les importa un pimiento.”

“Como se me da fatal la economía (lo malo es que tengo la creciente sensación de que los expertos tampoco saben nada), cuando escuché lo de la amnistía fiscal del PP la idea me pareció interesante.” 

Los temas que toca si bien son actuales, no habla de noticias inmediatas. Por ejemplo, la crisis está desde el 2008. Aunque hay excepciones, como el caso de la foto del rey en un safari. A pesar de escribir temas tan generales, Rosa Montero no cae en lugares comunes porque intenta abarcar las temáticas desde otra perspectiva, desde las especificidades que todos notan a diario, pero que no son publicadas en un periódico.

Por último, Rosa Montero es muy cuidadosa con cada frase que escribe, pues son pocas las falacias encontradas. La autora sólo cae en falacias por accidente, como “Vivimos en un país de pistoleros, pero nunca han resonado tanto los disparos como en esta primavera febril y cazadora.” Ella generaliza en fenómeno de la casa por lo ocurrido con Juan Carlos I de Borbón. Muchas veces, la columnista no dice de dónde saca la información de denuncia y eso puede quitar credibilidad. Por ejemplo, “A raíz del lío de Botsuana me enteré de que El Corte Inglés vende por internet un surtido de safaris.” No cuenta al lector cómo se enteró.

Rosa Montero se ha convertido en los ojos críticos de la crisis económica española. Es una defensora incansable de las injusticias. Para ella no existen los rodeos, ni la diplomacia cuando se trata de defender a los marginados. Es insistente con los temas que para ella ameritan su espacio de las columnas, aquel que se convierte en su labor social, en su manera de hacer periodismo.

 

Por: Laura C. Dulce Romero

 

Anuncios