Sionismo y algo más (columnista nacional)

por La hora del escarnio


Marcos Peckel, es egresado de la facultad de ingeniería de la universidad Technion en Israel y realizó su posgrado en la universidad Mc Gill en Canadá. Con 54 años el Profesor Peckel es divorciado con dos hijos, es docente de la Facultad de Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia, columnista de los diarios El Espectador y El País, analista y asesor sobre temas internacionales para diversos medios y organismos en Colombia y en el exterior y escritor sobre temas internacionales y de judaísmo, publicados en diferentes medios académicos. Peckel viene de una familia de tradición judía y su formación, por el tono y los argumentos que plasma en sus columnas, es de derecha.

Peckel tiene su columna semanal en cada uno de los periódicos para los que publica y sus temas siempre son de tinte internacional. Como judío sionista, siempre tiene la pluma lista para defender al Estado de Israel en momentos en que la mayoría de medios de comunicación del país y del mundo, lo están atacando. Por sus comentarios, sus defensas a Israel y ataques a los gobiernos enemigos como el iraní, venezolano y grupos terroristas como Hamas y Hezbolla (como él lo afirma en muchas de sus columnas) se pueden leer un sinnúmero de comentarios antisemitas que arremeten contra la condición judía de Marcos en las versiones de internet de los diarios colombianos.

Desafortunadamente en Colombia dejó de existir esa marcada diferencia entre liberales y conservadores especialmente en el periodismo. El diario El Espectador defiende a capa y espada su posición liberal desde su fundación (hace 120 años) hasta hoy pero, por falta de periodistas liberales –que no creo que sea la razón- o por arrodillados, dejan que periodistas de extrema derecha como el profesor Peckel entren a sus oficinas como Pedro por su casa y semana tras semana imprima sus pensamientos en el espacio del periódico. Y no estoy acá criticando a Marcos, ni más faltaba. Critico acá al periódico por su falta de identidad.

Entonces, un derechista, escribiendo para un diario liberal, definitivamente no es coherente con el medio para quien escribe y una de las razones por las que recibe tantas críticas y tantos insultos es porque sus ideas no van acorde al público al que el diario está dirigido, es decir, que el profesor Peckel, aunque tiene un público objetivo que es gente interesada en temas políticos internacionales y personas que estén al tanto de la situación actual de la política mundial, el público para quien escribe quiere escuchar ideas menos radicales y no quiere saber ni entender que existan personas que defiendan a Israel, sean amigos de Estados Unidos y crean en el gobierno de Álvaro Uribe Vélez; ellos necesitan que sus columnistas, quienes son su fuente de información, apoyen el aborto, la dosis personal, repitan la ideología De Jorge Eliécer Gaitán y admiren al difunto Galán.

Así que sus columnas y su condición de judío afectan cada una de las columnas escritas pues aunque el tema que toque el profesor Peckel no mencione la palabra Israel ni defiendan en ningún momento la idea del sionismo, sus lectores, luego de mostrar su desacuerdo con la columna (sea cual sea el tema), proceden a insultar al columnista por judío, sionista y amigo de los “gringos”, dejando el tema principal de la columna en un segundo plano, pues una vez el primer lector arremete contra el columnista, la discusión en el blog pierde el rumbo y los lectores y blogueros se concentran en debatir sobre si es justa o no la guerra que tienen cazada israelíes y palestinos en el Medio Oriente. Esto hace que la relación con su público no sea buena y que no exista una retroalimentación con argumentos de fondo de porqué la columna no es del todo cierta o tiene su talón de Aquiles. Lo cierto acá es que Peckel, escribiendo para El Espectador, está como Davivienda: en el lugar equivocado.

Peckel siempre comienza sus columnas situando al lector en un espacio y tiempo determinado para darle un contexto a la columna y para que el lector sepa, desde el principio, cuál va a ser el tema a tratar. En el transcurso de su columna, Marcos arroja una serie de datos que hacen creíbles sus columnas y la mayoría de las veces, termina con una serie de cinco o seis preguntas que hacen pensar al lector sobre la problemática política que en ese momento Peckel está desarrollando. Otras veces, cuando el profesor se siente más seguro del tema que está tocando, luego de dar argumentos sólidos en donde defiende su tesis y sus ideas, termina sus columnas con un argumento aun más fuerte para que sea ese argumento el que le quede sonando en la cabeza al lector.

Marcos persuade a sus lectores con el encabezado de la columna más que con el título de la misma, pues no son muy llamativos ni creativos los títulos. Cae muchas veces en lugares comunes como Chávez = malo o Estados Unidos = amigos, sin dar argumento alguno de porqué considera que Chávez es el villano y los aliados son los estadounidenses.

Marcos Peckel es un excelente analista político que siempre tiene la noticia fresca y que con datos históricos y con argumentos en su mayoría fuertes y de peso, arma sus columnas defendiendo sus ideales, su forma de pensar y su forma de creer y su forma de ser.

 

Valerie Varty.

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