FINAL CATALINA SALAZAR

por La hora del escarnio


(columnas corregidas)

¿Y qué pasa si son ellos? ¿Y qué pasa si no quiero ser yo?


Cuando estaba en el colegio, pensaba en estudiar lo que fuera, menos comunicación social. Pensaba que era una carrera extremadamente fácil y que el periodismo no era más que farándula y noticias exageradas. Y a pesar de que todos mis allegados me decían que tenía las cualidades necesarias para estudiar esto, decidí ser fiel a mis “ideales” y entre a estudiar medicina (porque solo los inteligentes estudian esto tan difícil). Ahora que estoy en sexto semestre de periodismo, no dejo de cuestionarme ante lo que desde mi punto de vista era un oficio vendido fácil y timador. Aunque amo mi carrera, el periodismo de hoy me deja un sin sabor extraño.

Y es que, ¿cómo es posible que los hechos mas “light” y vanos sean el motor principal de los medios de comunicación? Un trabajo que hice sobre monitoreo de medios me reafirma la falta de criterio que se maneja en este ámbito de la sociedad. Y lo digo por razones que tenemos a la mano, ya sea en el periódico o el control del televisor. Por ejemplo, lo que escriba el ex presidente Uribe en su twitter no solo nos bloquea la vista a asuntos más importantes, sino que también nos demuestra que al parecer no entiende el significado del prefijo “ex”. Hemos llegado a tal extremo que el clima de los eventos culturales y políticos del país dependen exclusivamente de un chaman que a causa de sus pocos recursos tiene su casa inundada. Pero el más vivo ejemplo de lo que quiero decir, fue la tan famosa cumbre de las Américas. Que si Obama se llevo el burro, que no se puso la guayabera, que Angelino era el peor vestido, que los de seguridad tuvieron compañía, y que Shakira canto mal el himno. El show de las estrellas hubiera sido un mejor nombre para este evento del que solo nos quedo chismes y curiosidades varias, pero de resto, nada. Al contrario, mientras las redes sociales fiscalizaban el talento de Shakira, nos metieron uno de los goles más grandes con la ley lleras y tan silencioso que ni cuenta nos dimos.

Ahora bien, ¿es esto culpa de los medios y su agenda? Claro que si, su necesidad de rating y su evidente falta de denuncia los arrodillan ante la banalidad. ¿Será que la culpa es de los periodistas? Por supuesto que muchos de ellos, faltos de criterio buscan lo que sea y lo vuelven noticia ¿Podría ser culpa de la audiencia? ¡Cómo no! si corren como borregos al matadero cada vez que aparece un golpe de opinión o una cortina de humo, comiendo entero y sin la más mínima capacidad de análisis. Tal vez la culpa es de este país donde las verdaderas noticias son cada vez menos objetivas e importantes y más amarillistas y vanidosas. Y yo, que le voy a dedicar toda mi vida a esto, no quisiera ser ni medio, ni periodista timador ni audiencia bruta, ciega, sorda y muda. Pero lo que si no quiero pensar es que según como están las cosas en nuestro país en materia de información, hubiera sido más fácil estudiar medicina.

Un verdadero amigo, sencillamente, no te deja morir.

“Si yo hubiera salido con él,  no lo hubiera dejado morir”. Esas eran las palabras que repetía mi novio una y otra vez, entre llanto y desespero cuando justo en su cumpleaños, lo llamaron a demás de felicitarlo, a contarle que uno de sus mejores amigos de infancia, había sido encontrado muerto en un caño de Bogotá.

Luis Andrés Colmenares, fue mi vecino por más de 5 años. Recuerdo perfectamente la llamada de espanto, digna de esa noche de Halloween, La primera noticia, fue que estaba desaparecido, la siguiente, que estaba muerto.  Así, empezó en nuestras vidas, lo que iba a ser más de un año de incertidumbre y dolor. Y digo en nuestras vidas, porque además del sufrimiento de la familia de “el negro” como todos lo llamaban, sus amigos sobre todo los del colegio, quedaron con un vacio enorme y muchas preguntas con las más extrañas y rebuscadas respuestas.

Los primeros testimonios vinieron de Laura Moreno y Jessy Quintero, las últimas personas con las que Luis Colmenares estuvo, quienes eran sus amigas de la universidad. Ellas dijeron que al salir de la discoteca, salió corriendo, se comió un perro caliente, volvió a correr y se cayó en el caño del parque El Virrey, cometiendo de esta manera suicidio. Fue la historia más rara y ridícula que habíamos escuchado, sobre todo porque “el Negro”, tenía una hermosa familia, un excelente promedio en la universidad, una vida muy tranquila y ni la más mínima posibilidad de ser suicida.

Ya ha pasado un año y siete meses en los que el abogado de la familia Colmenares ha conseguido más de 70 pruebas en contra de Laura y Jessy. Luis Andrés fue asesinado, porque aun cuando avisaron que se había lanzado al caño, no encontraron su cuerpo hasta el día siguiente y en otro lugar. El informe de medicina legal estaba mal hecho y la versión de Laura y Jessy estaba llena de huecos que no sabían cómo tapar. El cuerpo de Luis tenía varias lesiones de arma blanca y las livideces corporales no corresponden a la forma cómo lo encontraron. Esto descarta por completo la historia del suicidio. Además, al parecer Luis, quien tenía una relación con Laura, estaba pidiéndole que dejaran las cosas hasta ahí, pues muchos, incluido su ex novio Carlos Cárdenas, no estaban de acuerdo con la relación. De hecho fue la mamá de Cárdenas quién metió la mano en medicina legal y en la fiscalía. Las pruebas demuestran que si ellas no lo mataron, saben la verdad de quien fue y no la han querido decir. Ahora tienen detención domiciliaria y se enfrentan a ser condenadas por falso testimonio y complicidad entre 12 y 50 años.

Hoy recordamos a Luis Andrés Colmenares, con mucha alegría de quien fue, pero con mucha tristeza de que su caso aún este en proceso. ¿Cómo pueden vivir Laura y Jessy con el peso de la verdad sobre la muerte de Luis Andrés? Los  amigos del colegio Cervantes Retiro, quienes lo apreciaban mucho, aseguran que cuando uno sale con los amigos, pueden pasar muchas cosas, pero de ninguna forma hubieran permitido que “el Negro” perdiera la vida.

( columnas nuevas y audiovisual)

La educación: tanto un derecho como un servicio.

Sé que todos tenemos un ideal de un mundo perfecto, en el que el gobierno es bueno, las personas son honestas y los beneficios equitativos. Y que más beneficioso seria que la educación fuera gratuita y equitativa, así las cosas serían muy distintas. Sin embargo, esto, por mas ideal y bueno que suene, no es ni medianamente posible y mucho menos en un país como Colombia.

Primero que todo el gasto que se tendría que hacer, sería demasiado grande, que además de no estar disponible, se hace mucho más necesario en sectores salidos de control como el de la salud o el transporte. Para hacer esto un poco más real, se estima que el costo de un buen semestre por estudiante, con buenos profesores e instalaciones es de aproximadamente cinco millones de pesos. Un millón de cupos nuevos  costaría cinco billones de pesos semestrales o diez billones anuales y esto no es sino más de cuatro veces el costo de la primera línea del metro en Bogotá, una cifra realmente incompatible con la sostenibilidad fiscal. Esto sin pensar que los nuevos cupos, necesitan más profesores, mas instalaciones, mas inversión, mas infraestructura entre otras sumatorias incalculables.

Y claro, el estudio es un derecho, eso no se puede negar, pero también es un bien, por el que es necesario pagar, eso sí, pagar lo justo, pues no podemos negar que el crecimiento de los precios en la educación profesional en Colombia ya no da abasto.  Si todos estudiaran y  todos son profesionales y todos se gradúan, ¿qué va a pasar con los empleos de estos, teniendo en cuenta el gran problema de desempleo que tiene Colombia? ¿Cómo va a ser controlada la competencia y las oportunidades laborales en el país? ¿Qué hacemos con miles de ingenieros y miles de médicos sin posibilidad de trabajar?

Si la educación fuera gratis, el nivel de calidad bajaría de gran manera por el control del estado. Además no todos los bachilleres están capacitados para ser profesionales. Una buena opción sería que se le dieran más oportunidades de técnicos, especialidades y trabajos a los que cuenten con un diploma de bachiller.

Puedo sumar a estas razones, que no solo está la educación privada, también contamos con la educación pública, que en lugar de ser más factible para todos, es casi que imposible acceder a ella. Por ejemplo, la Universidad Nacional, es la institución más elitista del país, pues casi que nadie puede entrar a estudiar allá. Los cupos son muy limitados, haciéndolos una especie de logia a la que nadie puede entrar. La educación pública debe ser más asequible para todos, y de esa misma manera las oportunidades de estudio y desarrollo crecerían apaciguando esta necesidad.

Lo que Colombia necesita, no es educación gratis, sino un nuevo plan de la misma que incluya cubrir necesidades tanto económicas como sociales. Es decir, necesita mayores cupos en universidades públicas, necesita mejores formas de pagos y créditos educativos, necesita que los precios de la educación superior bajen considerablemente y sobretodo que las oportunidades tanto laborales como técnicas y especializadas sean tan anheladas y posibles como las profesionales.

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