Gran Hermano chino.

por La hora del escarnio


Es sabido por todos que China es un país comunista en donde su mandatario es un dictador y así el pueblo chino se ha regido por años. Nunca hubo un sí ni un no en la dictadura; todos los ciudadanos orientales se regían por las leyes y reglas de su país y obedecían al pie de la letra las palabras del dictador Hu Jintao.

Pero entonces llegó la tecnología y con ella llegaron las redes sociales; esas redes que incitan y casi que obligan a los jóvenes a hablar, a dar sus opiniones, a contar minuto a minuto, segundo a segundo, qué está pasando con sus vidas; y los chinos, no se podía quedar afuera de esto. Así que luego de tanta presión del pueblo joven que se levantó y exigió el derecho a la libre expresión, el gobierno cedió, pero no del todo. Allá no existe facebbok, tampoco existe twitter. El gobierno se curó en salud y creó sus propias redes sociales.

La versión china de twitter  se llama Weibo y es una red social en donde los usuarios tienen la “libertad” de expresar sus pensamientos. Pero esa libertad, paradójicamente, está restringida por unas reglas que fueron creadas en los últimos días, consecuencia de sabotaje al gobierno por parte de unos usuarios de la red. Yo no lo llamaría sabotaje, lo llamo libre expresión en un mundo en donde el 85% de los habitantes gozan de este derecho. Así que ahora cada usuario comienza su cuenta con 80 puntos y a medida que va infringiendo alguna de las reglas, los puntos se van restando hasta llegar a cero y la cuenta es cerrada. Si el usuario tiene un excelente comportamiento durante dos meses, el sistema le vuelve a otorgar sus 80 puntos. Estas son las “reglas de juego”:

–          Difundir rumores.

–          Publicar información falsa.

–          Atacar a otros con insultos o comentarios denigrantes.

–          Oponerse a los principios básicos de la Constitución china.

–          Revelar secretos nacionales.

–          Amenazar el honor de China.

–          Promover sectas o supersticiones.

–          Convocar protestas ilegales o concentraciones masivas.

Con estas reglas lo que el gobierno está haciendo es jugar con la conciencia del ciudadano, haciéndole creer que goza del derecho (porque no es un privilegio) de libre expresión pero en realidad están siendo monitoreados las 24 horas del día por agentes secretos, por el Gran Hermano del siglo XXI. Un Gran Hermano que les está manejando el cerebro y las vidas a miles de millones de chinos, haciéndolos creer que pueden hacer en sus cuentas y con sus redes sociales lo que se les antoje; haciéndoles creer que es un juego de Nintendo en donde se ganan puntos y se pierden vidas. En China no hay segundas oportunidades, y los castigos por infringir cualquiera de estas ridículas leyes, son severos.

Si van a hacer las cosas, háganlas bien y de buena gana. Porque con pañitos de agua tibia, dándoles libertad pero sin soltarla toda a unos cuántos jóvenes que quieren expresarse, para después, como siempre, imponerse y cambiar las reglas a su antojo, no es cosa de hombres.

 

Anuncios