La parabólica de Pablo

por La hora del escarnio


Le hicieron serie de televisión a Pablo Escobar. Sí, a ese tipo que mandó a matar al que se le antojó y que puso las bombas donde se le dio la gana sembrando pánico y horror en todo el país. Ese mismo Pablo Escobar que hizo famoso  a nuestro país por tenerlo a él, el narcotraficante más sonado y peligroso de todos los tiempos.

¿Cuál es la idea o el objetivo de esta serie de televisión? Los que defienden la producción del Canal Caracol, dicen que ya es hora de contar la historia completa de este señor porque las nuevas generaciones, mi generación, tienen un vano recuerdo de las atrocidades que Escobar hizo en sus años de gloria que para infortunio del pueblo colombiano, fueron muchos años. Estoy de acuerdo que los jóvenes colombianos que por suerte no vivieron la era del capo de los capos, deben conocer la historia de este hombre porque dicen que pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla y no queremos eso.

¿Pero realmente se necesita de todo este despliegue mediático para conocer la historia oscura de este sujeto? Si la razón es la dicha en el párrafo anterior, debo decir que discrepo rotundamente con los productores porque en un país como Colombia, la televisión no educa sino entretiene. ¿Quieren que los jóvenes sepamos de la vida de Pablo Escobar? Aprovechen las aulas de clase para contarnos sobre él de una forma menos caricaturizada, menos farandulera.

Recuerdo que hace en la Semana Santa del año pasado, me estuvieron visitando dos amigas del exterior así que las llevé a la Plaza de Bolívar. Ahí, un auxiliar de la Policía Nacional nos invitó al museo de dicha institución. El museo es interesante y le muestran a uno todo tipo de armamento que se utiliza en la Policía y de qué país proviene pero en el último piso (en el sótano) hay un cuarto exclusivo a Pablo Escobar. Entiendo que quieran mostrar cómo fue la captura y todo el proceso y planes que se llevaron a cabo pero hacer una sala en un museo, exclusiva para semejante sinvergüenza que acabó con la imagen del país y con la vida de miles de colombianos, no tiene perdón.

Y por otro lado, sí, es Pablo Escobar, no es cualquier aparecido. Pero conociendo la producción colombiana y la pelea cazada por el rating entre los dos canales privados del país, puedo afirmar que de los 64 capítulos de la producción, en el capítulo 30 aproximadamente, el libreto va a cambiar para competir con la novela de RCN, o peor aún, va a caer en el cliché en el que cayeron producciones como “el cartel de los sapos”, “Sin tetas no hay paraíso” o “El capo”.

Creo que debemos dejar de idealizar figuras como la de Pablo Escobar y tener mano dura para acabar con toda esta escoria que anda rondando por nuestro país. Así nos ahorramos unos cuantos problemas a nivel nacional e internacional y unos millones de pesos en estas producciones que pueden invertirse en productos educativos y no sólo de entretenimiento, humor, balas, groserías y sangre.

 

Valerie Varty.

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