“Los Mata tiempos”

por La hora del escarnio


columna corregida:

Aburrida de la crítica de las personas que me rodeaban y con las cuales llevaba una vida sedentaria y monótona, decidí hacer otra cosa. Por mi cabeza pasaron varios deportes, pero jamás me animó ser atlética, cuidar mi estado físico y regular perfectamente la respiración. Por eso quise entrar a clases de teatro, para “matar el tiempo”.

Pero me cansé, no del teatro, sino de esa concepción errada que actuar sólo puede ser un “hobby”. Durante ese semestre, conocí personas que contaban que sus padres antes de ingresar les habían exigido otra carrera (uno ya era administrador de empresas, otra esteticista y otro comunicador social). Fuera de eso, referían que sus amigos hablaban despectivamente del tema, porque “en últimas, los artistas no hacen nada”.

El hecho de que sea un hobby no significa que no pueda ser también una carrera. Y lo afirmo porque a muchas personas, más que todos los padres de familia, les preocupa que sus hijos no obtengan buenos conocimientos, pues creen que el teatro es enviarlos a unas vacaciones recreativas. Quiero que sepan que a los actores les enseñan literatura, historia, ética, escritura, música, video, danza y movimiento.

El actor no sólo necesita dotes y cualidades naturales, para interpretar un personaje es indispensable aprender a manejar los sentimientos y las emociones, ir más allá, conocer contextos, épocas, culturas y  comportamientos. Lo afirmo, porque viví constantemente un  aprendizaje corporal y mental.

 Me burlo de los que creen que es fácil improvisar o imitar, allí se necesita ser rápido, audaz y creíble. Por eso es no estoy de acuerdo con los prejuicios: el actor merece un reconocimiento igual al de los politólogos, abogados o psicólogos, porque esta por verse si estar sentado detrás de un escritorio es más complicado que estar parado en las tablas.

Estoy segura que se puede vivir muy bien siendo artista, que es posible conseguir plata y reconocimiento. No se dejen engañar jóvenes a la hora de escoger una carrera: no descarten “los mata tiempos”, de pronto termina siendo su proyecto de vida. No se dejen convencer con argumentos antiguos, en ésta sociedad se necesitan músicos, pintores, cantantes y actores. Si les apasiona: ¡háganlo, arriésguense, vivan por ustedes mismos!, que así encontrarán más rápido la felicidad.

 Andrea Ortega J

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