Reality show, una salida fácil

por La hora del escarnio


Columnas corregida 1

Colombia no se caracteriza por el café, la droga o las flores, no. Lo que nos identifica como colombianos es la cultura facilista a la que estamos acostumbrados y a la que acudimos antes de realizar algún tipo de esfuerzo. Es la ley del mínimo esfuerzo la que reina en el país, esa que es reproducida por los medios de comunicación cuando se avecina un reality show.
En Colombia se ven al año entre 4 y 5 programas-concurso que se emiten por los dos canales más importantes del país, lo cual fomenta una cultura facilista y contribuye a la mediocre oferta televisiva que ofrecen los canales nacionales, porque no hay que decirnos mentiras: la mitad de lo que vemos en la TV colombiana es basura, el resto es publicidad. Durante el día la programación no varía entre el noticiero y las novelas, no se ve un programa de debate, ni de análisis que complemente la información y permita a los colombianos generar una opinión sensata de lo que ocurre en el país.
Así mismo, los colombianos encuentran en los reality una alternativa para cambiar su situación a través del dinero. Una salida fácil que ofrecen RCN y CARACOL para que los colombianos dejen de esforzarse y encuentren en los concursos un escape de la realidad; y la ecuación resulta perfecta cuando logran mantener pegados al televisor al resto de colombianos que se entretienen con la vida privada de los demás.
Lo que vende son las “dificultades” de la convivencia, por eso es rentable. No importa que eso genere en la sociedad la idea de que hay formas más fáciles para salir adelante sin necesidad de estudiar, prepararse, buscar un trabajo, mantenerse en él y sobrevivir a la competencia. Eso, los canales nacionales lo cambian por un juego en donde la única dificultad que existe es sobrevivir al hambre; sin embargo, y como ironizaba un humorista, ¡tan difícil que es poner a aguantar hambre a un colombiano!
Allí se reproduce la cultura facilista que lleva a los colombianos a preferir hacer una fila de 2 días buscando competir por los $300 millones –menos el 35% que retiene la DIAN por impuesto sobre ganancias ocasionales, es decir 195– que ofrece un reality en vez de buscar los recursos para entrar a una universidad, prepararse y buscar un empleo cada vez mejor.
Prueba de ello es la proliferación de bandas delincuenciales, que se rebuscan la forma de conseguir dinero de forma rápida y efectiva o las personas en la calle pidiendo limosna, que se sientan a esperar a que los demás les alcahueteemos la vagancia, entre otros ejemplos que podemos encontrar acá.
La cultura facilista hace del colombiano una persona poco competitiva frente a otras culturas y mientras un extranjero acepta vivir con normas, acá se busca la manera más fácil para evadirla; se busca hacerse el más vivo para lograr algo sin tener que realizar algún tipo de esfuerzo. Por eso el colombiano fácilmente se salta el Metro de Londres sin pagar y sigue su camino esperando otra oportunidad para sobrevivir al mundo con el mínimo esfuerzo.
Néstor Peña

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