SnowFlame: la cocaína y el prejuicio

por La hora del escarnio


Una ilustradora estadounidense decidió revivir a un personaje que desapareció de DC Comics hace 25 años.  Se llama SnowFlame y sus poderes vienen de la cocaína, a la que adora como si fuera una deidad y para la que dice trabajar, por eso se dedica a la distribución de drogas. “La cocaína es mi dios y yo soy el instrumento humano de su voluntad”, proclama SnowFlame, orgulloso. El alter ego de SnowFlame es Fabián Orosco, un capo colombiano que podría ser oriundo “de uno de los departamentos del sur de Colombia”.

Varios periódicos de Estados Unidos han tildado al comic de xenofóbico y de hacer apología de las drogas, comentarios que no dejan de estar muy relacionados con las elecciones de noviembre. La importancia del voto latino en Estados Unidos ha aumentado enormemente, pues ya existen segundas generaciones de latinos que son ciudadanos norteamericanos votantes y que buscan presidentes que defiendan sus derechos como minoría (esos votos, por lo general, se van hacia el candidato demócrata, casi siempre más tolerante que el republicano).

Pero la cuestión, en realidad, es que el comic de SnowFlame no es ofensivo, si bien está lleno de un humor que puede ser delicado. Sí, el personaje es un narco colombiano, un cliché que ha estigmatizado a los ciudadanos de Colombia por décadas y que es además una gran desventaja para los latinos que viven en Estados Unidos, pues tienen que enfrentarse con los prejuicios asociados a su nacionalidad. Pero que el personaje meta cocaína y sea colombiano no es un llamado a la generalización de un estereotipo, es simplemente el uso, en una historieta, de un cliché que ya existe. Además, en la propia Colombia se han producido telenovelas (se recién estrena una sobre Pablo Escobar), películas y libros que cuentan las historias de sus capos y de la gente que los padeció.

Es cierto que yo no nací en Colombia pero mi familia es colombiana y ese estigma ha estado también muy cerca de mí y de los míos, así que me siento en capacidad de entenderlo. Todos padecemos el mal de ser etiquetados pero no tenemos que armar un drama alrededor del uso de un cliché, porque la verdad es que todos los usamos como referencia, hacen parte de nuestro imaginario colectivo y, como los prejuicios, son muy difíciles de dejar de lado.

SnowFlame es un villano, no un héroe. Está claro durante todo el comic (los 16 capítulos que se han publicado) que el malo de la película es el que se mete cocaína para poderse sentir poderoso. Además, en una de las entregas, la autora pone a Raven (una heroína) a decir expresamente: “Tu fuego solo puede asemejarse al quemar caótico de los pensamientos de un adicto (…) la cocaína es la fuente de ambos tu poder y tus límites”.

“Entiendo que el comic usa el estereotipo del capo colombiano, pero mi intención no es ofender a los latinos. Espero que SnowFlame pueda trascender el estereotipo y se convierta en un personaje totalmente desarrollado y creíble”, ha dicho la artista que revivió a este villano, quien se ha tenido que disculpar en varios medios y explicar que no tiene malas intenciones.

Señores norteamericanos, tengan sentido del humor y dejen el drama anti xenofóbico, porque esa atención exagerada sobre el tema solo demuestra la hipocresía de sus comentarios y que su único interés es jalar al electorado latino en dirección Obama.

 

Daniella Mendoza.

 

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